En latín, lengua de donde deriva la mayor parte de las palabras que hablamos, cabeza se dice y pelo se dice . Basándose en estos dos términos los romanos formaron la palabra para referirse a los pelos de la cabeza. De ahí viene nuestra palabra cabello, por lo que es incorrecto usarla para designar otros pelos que no sean los que crecen en la cabeza. Los pelos de las axilas y el pubis de los humanos no son cabellos, sino vellos y los de los perros y otros animales son simplemente pelos.