Los presidentes del gobierno, o los activistas políticos de movimientos importantes, pueden resultar ser los personajes idóneos para cierto tipo de biografías. Aquellos que poseen una fuerza más idealizadora, y con conscientes gestos de reivindicación. También hay personajes, cuyo carisma entre el público general, las convierte en ideales para llevar su vida a la gran pantalla.
Encontramos en Estados Unidos, los más claros ejemplos de idealización de personajes políticos. Curiosamente, de un presidente tan mediático como John Fitzgerald Kennedy, no se ha visto plasmada su vida en la gran pantalla. Hasta la fecha, la vida del presidente estadounidense que más veces ha sido llevada a la gran pantalla es la de Abraham Lincoln. Concretamente dos películas: Abraham Lincoln (1930, D.W. Griffith), con Walter Huston de protagonista, y El Joven Lincoln (Young Mr. Lincoln, 1939, John Ford), encarnado por Henry Fonda, son los máximos exponentes de estas adaptaciones. Tuvieron que pasar muchos años, para que una película basada en un presidente estadounidense, tuviese un gran impacto en la sociedad. La controvertida vida del presidente Richard Nixon, y el famoso caso Watergate que provocó su dimisión, se ven reflejadas en el estilo personal del director Oliver Stone, en Nixon (1995).
Lo más actual es el conocido documental Fahrenheit 9/11 (2004, Michael Moore), con la salvedad de estar protagonizado por el mismísimo presidente estadounidense George W. Bus, y que trata de la vida oculta de este mandatario.
También vale la pena mencionar el mito de Gandhi (1982, Richard Attenborough) y al instigador del grupo terrorista IRA, que fomentó la lucha armada contra las tropas inglesas. Michael Collins (1996, Neil Jordan), magníficamente interpretado por Liam Nelson.
Hoy día, la falta de ideas en la industria del cine ha generado un mayor interés por este tipo de argumento. Y algunos de ellos han destacado por su originalidad y buen hacer.
Gobernantes “de película”
Por las singulares vidas que llevan son transportados al cine por formar parte del rejuego de ideas, que influyen en los gobiernos.