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Gobierno de Ecuador abierto al diálogo


El gobierno del presidente Jamil Mahuad planteó ayer al diálogo como vía de salida a la protesta que miles indígenas ecuatorianos realizan ante la grave crisis económica que aqueja al país.
El ministro de Gobierno, Vladimiro Alvarez, dijo que el gobierno está dispuesto a iniciar el diálogo siempre y cuando la dirigencia indígena abandone el planteamiento de subvertir el orden institucional del país.
"El gobierno siempre está abierto al diálogo, a los entendimientos y a canalizar recursos a los sectores sociales marginados", aseguró el ministro.
"El gobierno nunca romperá el diálogo con los sectores que se enmarcan dentro de la ley", agregó. "En un régimen constitucional, no se puede iniciar un movimiento diciendo que se disuelva el Congreso o se cierre la Corte de Justicia".
Los indígenas, descontentos con la gestión de 17 meses de Mahuad, piden la renuncia del mandatario de 50 años y la disolución del Congreso y del poder judicial, por considerarlos responsables de la crisis por la que atraviesa el país.
Además, acusan a Mahuad de favorecer con sus políticas a los ricos y agudizar la pobreza, y rechazan su plan de dolarizar la economía como vía para sacarla de la crisis.
Ecuador pugna por salir de la crisis, que en 1999 trajo una inflación del 60,7 por ciento, una recesión de un 7,5 por ciento, una caída de la moneda del 67 por ciento y una moratoria de la deuda externa de más de 13.000 millones de dólares.
"El levantamiento continúa", dijo Antonio Vargas, jefe de la Confederación de Nacionalidades Indígenas, organismo que alienta las protestas.
"Nadie nos va a hacer volver atrás. Vamos a seguir luchando lenta y pacíficamente", dijo Vargas, quien asegura que el organismo representa al 45 por ciento de los 12,4 millones de ecuatorianos.Otras entidades le asignan una representación de 30 por ciento o menos.
Sobre el bloqueo de ciertas vías, la policía dijo que algunas, especialmente de la zona andina central del país, lucían interrumpidas, deseando incomunicadas a ciertas ciudades.
Por quinto día consecutivo, 30.000 policías y militares vigilaban todo el país en previsión de desórdenes.
Los alrededores del palacio presidencial lucían fuerte resguardo ante la previsión de que la marcha de miles de indígenas intente llegar.
Indígenas cocinando alimentos en grandes ollas o jugando fútbol y mujeres dando de lactar a sus hijos era el marco predominante en el parque donde residían los visitantes.
En las primeras horas del miércoles, un helicóptero de la policía lanzó en esa zona cientos de volantes, con mensajes en idioma español y quechua instando a los indígenas a retornar pacíficamente a sus tierras y a evitar la violencia.
Aunque los líderes piden la remoción de las instituciones democráticas del país, cientos de indígenas de remotos poblados exigen más apoyo social del gobierno de Mahuad, un abogado graduado en Harvard que asumió el poder en agosto de 1998.
Los indígenas pusieron en apuros a Mahuad en julio de 1999, cuando unos 8.000 miembros de ese grupo ocuparon Quito para exigir cambios en la política neoliberal del mandatario, cuyo mandato acaba en enero del 2003.
Según analistas, la dolarización es la última carta de Mahuad para frenar el descontento, acentuado por un desempleo de 17 por ciento y un índice de pobreza de 62,5 por ciento.
Paralela a la protesta, los trabajadores de la petrolera estatal Petroecuador mantenían por tercer día una huelga indefinida, que afecta al área administrativa.
El jefe de Petroecuador, Wilson Pástor, dijo que la huelga no afecta la producción o comercialización de crudo.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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