El gobierno colombiano no abrirá una instancia de diálogo con los paramilitares, que aún mantienen secuestrados a cinco congresistas como una medida de presión para frenar una ley de canje de rebeldes presos por efectivos gubernamentales retenidos por la guerrilla.
"El gobierno decidió asistir por razones humanitarias y este encuentro no otorga, ni busca un acuerdo político", dijo ayer el ministro del Interior Humberto de la Calle, tras reunirse con el jefe de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) Carlos Castaño, en el norte del país.
El ministro del Interior aclaró, en una entrevista a la cadena radial Caracol, que el encuentro que tuvo ayer con Castaño apuntaba a obtener la liberación de los congresistas y debatir el curso del proceso de paz.
Los paramilitares secuestraron a siete congresistas en las últimas semanas, pero dos de ellos fueron liberados anoche.
"No hemos pensado en abrir un diálogo, ni ellos lo han pedido afortunadamente", dijo De la Calle, que ayer encabezó la comisión que recibió a dos congresistas liberados: Miguel Pinedo y Juan Manuel López.
Ayer se liberaron a los cinco legisladores restantes y un pronunciamiento del grupo de parlamentarios sobre las AUC.
El ministro agregó que el paramilitar habría sugerido un canje que incluya a civiles también, pero aclaró que eso no modifica la posición del gobierno que exige el fin del secuestro en el país.
Castaño también se habría mostrado crítico sobre las conversaciones de paz del gobierno con las guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN).
El gobierno sostiene un proceso de paz con las FARC desde hace dos años y se creó una zona de distensión en el sur de Colombia.