Higuaín no lo ha tenido fácil desde que llegó al Madrid hace poco más de tres años. Apareció como un muchacho colado de matute en el fichaje de Gago, que era el que de verdad interesaba.
Venía a una delantera que estaba ocupada por Raúl y Van Nistelrooy.
Y venía además con el punto de mira sin afinar. Pocas ocasiones de jugar, mucha actividad. A base de trabajo, resistió primero, luego se instaló para ganar las cosas 'a lo Higuaín'.