Por estas horas, las velas que se encienden en la Catedral de Santa Eulalia, tengan por seguro que no están destinadas a ninguno de los santos, que habitan dicho lugar.
Las procesiones que hacía allí se dirigen están dedicadas a Lionel Messi.
El argentino es el salvador de equipo, si a él le va mal, a sus compañeros también.
Ese, por estos días, es el peor de los males de los catalanes.
Esperemos, por su bien, que su ídolo nunca se enferme.