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Gramática para el alma

Coma, viene la perorata; punto y coma, la cosa sigue pero adornada; dos puntos, te van a dorar la píldora; puntos suspensivos, te jodiste.


Héctor Collado (Escritor) / PANAMA AMERICA

Por los días santos se tiene la tendencia de medirse en la medida del sacrificio del Mesías. Escucho, por ejemplo: después de dos mil años ¿valió la pena? ¿Será que se vive según sus enseñanzas? ¿Acaso le hemos merecido? No pretendo, lejos de eso estoy, aleccionar pero por estos días me hundo en las aguas del pensamiento sencillo, sincero y con la poquita fe, como dice la canción, hago como que cargo mi cruz y “reflerciono”.

Nada se consigue con llanto; no es tan fácil lograr cosas sin sangre (es una metáfora, por supuesto); por todas las rutas el dolor es un obstáculo. La mayoría de lo que se logra es por la puerta del fuego, por medio de dura ascensión se conquistan las alturas. Esta regla no funciona para todos, bien se sabe, pero la mayoría que emprende la ruta del propósito sabe bien de qué le hablo.

Nada es tan importante como para empeñar la vida, excepto las cosas que son imprescindibles. Nadie es más importante que tú, pero no desdeñes a los demás. Los gustos y los placeres entran por los sentidos, pero hay que usar el sentido común para disfrutarlos. Del abuso hay que hacer buen uso.

No pierdas tu tiempo pensando en la vida ajena, es tiempo de calidad que puedes invertir en ti. Aprende a mirar la rosa florecida, aun al borde de la marchitez, el vaso medio lleno con todo y sed.

Cada día es una página en blanco, raya, tacha, las erratas no se deben mirar con indiferencia. No es mala cosa cometer errores de ortografía, de sintaxis con la vida, pero siempre con los puntos sobre las íes, siempre con acento en el corazón, y sin olvidar los signos de puntuación, uno de esos mal puesto hace mucha diferencia y, al mismo tiempo puede, y suelen hacer la diferencia. Créelo.

Coma, viene la perorata; punto y coma, la cosa sigue pero adornada; dos puntos, te van a dorar la píldora; puntos suspensivos, te jodiste. Admírate, asómbrate, hacerle el amor al día engendra vida. Usa la interrogación para preguntar por dónde es el camino de ida...

Frugalidad, prodigalidad. ¿Quién soy para juzgar? Si de esta vida nadie sale con vida, por qué desperdiciarla evitando hacer lo que me gusta.

Gastar pensamiento, neuronas diría, en memorias dolorosas es un atentado contra la felicidad, para algo Dios inventó el olvido y el perdón. Déjale aquel paquete a otro.


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869404
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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