Las empresas del transporte público de Lima iniciaron ayer un paro de 24 horas en protesta por la competencia ilegal y el destino de la recaudación de las multas, provocando grandes problemas a los ciudadanos para moverse por la capital peruana.
Piquetes de choferes propietarios a bordo de sus vehículos bloquearon varios sectores periféricos de esta ciudad de 7,5 millones de habitantes, a fin de presionar con su medida de fuerza a las autoridades municipales para que atiendan sus reclamos gremiales.
No se registraron hechos violentos, a pesar de que pocas unidades circularon en las primeras horas del día. Dirigentes de las organizaciones del transporte calcularon que al menos el 90% de sus afiliados fueron a la huelga.
La Coordinadora Unitaria de Transporte Urbano de Lima Metropolitana -que reúne a unos 27.000 vehículos en 283 empresas- informó de que reclaman al municipio capitalino reordenar este servicio público, afectado en los últimos años por la competencia de microbuses sin los debidos permisos legales, conocidos como "piratas".