El presidente de Colombia, Andrés Pastrana, acusó a la principal fuerza rebelde del país de cometer actos de barbarie y sadismo, después de un ataque que el fin de semana dejó un pueblo destruido y 17 muertos, algunos quemados y decapitados, según la policía.
Las autoridades denunciaron el lunes que entre seis y siete de los 13 policías muertos en un ataque al pueblo de Arboleda, en una zona montañosa del oeste de Colombia, fueron decapitados por unos 600 rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que dejaron en ruinas la población.
Sin embargo, el Cuerpo Técnico de Investigaciones de la Fiscalía General, que practicó las autopsias a los policías muertos, negó ayer que hubieran sido decapitados, aunque admitió que por lo menos 10 presentaban impactos de bala en la frente.
Los militares colombianos recibirán la ayuda estadounidense a pesar de que -según sus críticos- tienen uno de los peores expedientes de violaciones a los derechos humanos en el hemisferio y a recientes denuncias sobre corrupción.
"No hay palabras suficientes para condenar los terribles actos de barbarie cometidos por la guerrilla contra los policías y los civiles (...) No hay ideología que pueda justificar semejantes actos de crueldad contra sus propios compatriotas", dijo Pastrana en un discurso pronunciado en la ciudad suroccidental de Neiva.
GUERRA, NO SADISMO
"No puede entenderse como un acto de combate atacar a un comando de policía de unos pocos hombres con un frente armado de más de 200. Eso no es guerra, sino sadismo", agregó Pastrana quien reiteró que su gobierno actuará con mano dura contra la guerrilla.
Un funcionario del Cuerpo Técnico de Investigaciones de la Fiscalía que participó en las autopsias de los 13 policías muertos en Arboleda, dijo a Reuters que aunque no halló ningún cadáver decapitado, como lo denunció la policía, 10 presentaban impactos de bala en la frente y dos estaban desmembrados por las explosiones.
"Al menos 10 de los policías muertos tenían un impacto de bala en la frente con un hueco en la parte posterior del cráneo.
El que menos tenía, presentaba unos 10 impactos de fusil en todo el cuerpo", relató el funcionario quien pidió que no se divulgara su nombre.
El forense no explicó si los impactos de bala que presentaban los policías en la frente fue la causa de su muerte o se trataba de un tiro de gracia.
Fernando Caicedo, comandante regional de las FARC, el grupo rebelde más antiguo de América Latina con 17,000 combatientes, negó las atrocidades denunciadas por el gobierno, la policía y los forenses.
El jefe rebelde sostuvo que esa organización rebelde respeta a los prisioneros y que no es su política asesinar a capturados en combates o en estado de indefensión.
"Una explosión perfectamente puede desmembrar un cuerpo, estos son los hechos espeluznantes de la guerra", afirmó.
Las FARC y el gobierno iniciaron a comienzos de 1999 negociaciones de paz con las que buscan poner fin a un conflicto de más de tres décadas que ya cobró la vida de 35.000 civiles, sólo en los últimos 10 años.
No obstante, las partes han mantenido las conversaciones en medio del recrudecimiento de la confrontación, a pesar de que a comienzos de julio intercambiaron propuestas para una tregua bilateral.