El obispo de la localidad colombiana de Tibú (noreste, fronteriza con Venezuela), monseñor José de Jesús Quintero, fue secuestrado el domingo por guerrilleros izquierdistas, informaron fuentes eclesiásticas y militares.
La Diócesis de Tibú (600 km al noreste de Bogotá) informó en un comunicado que el religioso fue secuestrado junto con un sacerdote -quien horas más tarde fue dejado en libertad-, por guerrilleros izquierdistas que no precisaron a qué organización pertenecen.
"Exigimos a los captores de monseñor Quintero el respeto por su integridad física, sicológica y moral, así como su liberación inmediata", señala la misiva.
El obispado condenó el hecho, que calificó como "un acto aleve que atenta contra la dignidad y la libertad de toda persona", y anunció que "hará todo lo que esté a su alcance para lograr la pronta liberación" del prelado.
Moseñor Quintero fue capturado cuando regresaba a Tibú procedente de la cercana localidad de El Tarra, donde desde el viernes cumplía labores pastorales, afirmó el jefe militar de la región, el mayor Mauricio Llorente.
Llorente, comandante del batallón de contraguerrilla Héroes del Saraguro, dijo a los reporteros que el obispo fue secuestrado por rebeldes izquierdistas, pero anotó que aún no se ha precisado de qué agrupación.
El religioso presidió en El Tarra la festividad de Nuestra Señora de la Asunción, indicó el jefe castrense. Según el comandante militar, dos hombres fuertemente armados interceptaron el vehículo en que viajaba el prelado.
Los efectivos del batallón Héroes del Saraguro, así como los de la policía, tratan de averiguar el paradero del obispo.
En el departamento de Norte de Santander, donde está ubicado Tibú, operan comandos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas) y del Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevarista), los principales grupos rebeldes del país, así como paramilitares de extrema derecha, según las autoridades.
Monseñor Quintero ya había sido secuestrado por el ELN el 24 de noviembre de 1997, junto con los entonces alcaldes entrante y saliente de Tibú, Raúl Centeno y Humberto Gómez, respectivamente. El religioso y los políticos fueron liberados dos semanas después, luego de que los rebeldes exigieran la suspensión de las operaciones militares en una vasta zona de Norte de Santander.
La región de Tibú ha sido escenario en los últimos meses de violentas incursiones de guerrilleros y paramilitares, que han matado a cerca de un centenar de campesinos y obligado a huir, incluso hacia Venezuela, a unos 5.000, la mayoría de los cuales ya retornó a sus parcelas.
EL ELN ha desatado en los últimos meses una oleada de secuestros de civiles en el noreste y otras regiones de Colombia para presionar por la desmilitarización de cuatro municipios del norteño departamento de Bolívar, donde pretende celebrar una convención por la paz, "como paso previo e indispensable" para el diálogo formal con el Gobierno del presidente colombiano Andrés Pastrana. La agrupación guevarista capturó a casi dos centenares de civiles en varias osadas acciones, de las cuales mantiene como rehenes a más de 60. Los guerrilleros han anunciado que cobrarán un rescate por varios de los cautivos.
Según cifras oficiales, los grupos guerrilleros, los paramilitares de extrema derecha y los delincuentes comunes mantienen como rehenes a más de 1.400 personas, entre colombianos y extranjeros, civiles y militares, mientras que unas 3.000 permanecen en calidad de desaparecidas.