Este trago amargo sabe a desastre. Responsable número uno, el técnico más orgulloso que he visto en mi vida, Alexandre Guimaraes.
Segundo, Ariel Alberto Alvarado, siempre respaldando las decisiones exóticas de Guimaraes, en aquella vergonzosa conferencia de prensa...
Basta ya de vendernos ilusiones inútiles. Respuestas baratas. Sólo eso nos ofrecería Guimaraes.
Antipático, arrogante y falso, ese era nuestro flamante técnico, al cual una vez ataqué a más no poder, aquella vez pensé que se me iba la mano, pero ¡qué va!, ahora me da es pena.
Aquella pequeña guerra culminó en una encuesta que esperamos volver a publicar mañana, donde más de 15 periodistas especializados pidieron la cabeza del adiestrador; aquella vez, a la Fepafut le entró por un oído y le salió por otro.
Y ahora, ¿qué hacemos? Aterrizar en nuestra realidad. Y por Dios, traer un técnico que sirva. Y repito, ¿dónde está "Cheché"?, aquel viejo amigo, buen técnico, polémico sí, pero hermano, amigo... es mejor tener un amigo que un amargado.
No vuelvo a entrevistar en mi vida a un técnico pedante, ya sé por qué no lo quieren en ninguna parte: su nombre es sinónimo de fracaso. Mañana será un nuevo día, pero las lágrimas seguirán. Toca recoger el corazón pedazo a pedazo.