Hablemos del cariz que están tomando las cosas en éste país cuando la Primera Dama se permite escribir en una red social algo así (sic): 'Recuerda q el demonio se apodera de almas débiles para mentir, sembrar odios y separar, oramos por todos los q sienten esa debilidad. Lucha!'.
O algo como esto otro (sic): 'ana porfa bloquea todo el demonio se apodera de almas débiles y todo se regresa cuida tu alma'. No voy a entrar a analizar la redacción y la ortografía, que, viniendo de alguien que dice tener el periodismo 'en la sangre', son para llorar lágrimas de ídem. Me interesa más que la Primera Dama se crea que el Demonio, (Él mismo en persona), anda por ahí, enredando las cosas. A estas alturas de siglo. O sea… que ¿si la gasolina sube, es el Demonio? ¿Si alguien miente y dice que es médico cuando no lo es, lo hizo influido por el Demonio? Las carreteras tendrán huecos por culpa de las pezuñas hendidas del Maligno y si la basura sigue ahogándonos será porque al Ángel Caído le gusta el olor a putrefacción.
Y en lugar de trabajar para arreglar los problemas cotidianos en el aquí y el ahora, debemos enfocarnos en solucionar los problemas de nuestra alma inmortal. Que no sea que nos condenemos.
Nos seguimos enredando en estupideces, y ahora la estupidez de moda es discutir sobre los piropos. Y todos como ovejitas luceras obedientes y baladoras nos enfrascamos en discutir si piropos sí, o si piropos no. No me jodan. En serio. No me jodan. Que en este país hay problemas mucho más acuciantes que ese. Y algunos de ellos tienen que ver con las mujeres, pero la mayor parte de los problemas que hay en Panamá tienen que ver con la ignorancia y la estupidez. Y esta ley es una buena prueba de ello. Porque mezcla churras con merinas. Porque entrelaza temas que poco o nada tienen que ver entre ellos. Por ejemplo, una cosa es un piropo lanzado desde el piso 8 de una obra en construcción y otra cosa es el acoso sexual en el trabajo. O la discriminación. Y nunca debes hacer una ley que no puedas hacer cumplir.
Pongámonos en el caso: una mujer pasa por la calle, un bestia le lanza un: 'Mami, tienes cara de querer chupármela'. Ella se siente acosada. Llama a la policía. Supongamos que llega la patrulla. ¿Qué va a hacer? ¿Conducen a todos los obreros a la corregiduría? ¿Los retienen hasta que alguno confiese que fue él? ¿Pretenderán que los demás lo delaten? ¿Y la SUNTRACS no saldrá en defensa de su compañero injustamente acusado? ¿O lo que va a pasar es que la patrulla ni se moleste en llegar ya que van a tener cuatrocientas llamadas desde otros tantos puntos de la ciudad? ¿Quizás se cree una patrulla especial para casos de piropos no solicitados?
Señores, no nos hagan reír, ni a mí, ni al Demonio, que ahora mismo lo tengo aquí al ladito, tomándose una chicha porque dice que el verano está siendo infernal. Miren a ver si se ponen las pilas y empiezan a legislar en serio. Por ejemplo, para que las mujeres cobremos exactamente lo mismo que los hombres por el mismo trabajo. Eso sí es importante. O para que los maestros tengan que pasar exámenes de vez en cuando, para que los padres podamos estar seguros de que quienes educan a nuestros hijos saben lo que hacen.
Pero, bah, eso no va a pasar… venga Luci, abanícame más fuerte, que te sirvo otra con raspadura.
*(Antropóloga, actriz y escritora)