El hallazgo del cuerpo de un detenido desaparecido en un recinto militar chileno fracturó la débil confianza de los familiares de las víctimas de violaciones a los derechos humanos en un informe suscrito en enero por las fuerzas armadas.
Una jueza especialmente designada para investigar datos aportados por militares confirmó ayer una seria contradicción del documento.
Los restos del ex dirigente sindical comunista Juan Rivera que, según los uniformados, habrían sido arrojados al mar, fueron encontrados en un regimiento del ejército cercano a Santiago.
"Tal vez hubo una confusión en cuanto a la identidad, pero el hecho de que haya llegado una información, me ha permitido investigar y llegar al hallazgo", dijo el pasado martes la jueza especial Amanda Valdovinos a periodistas.
La contradicción, o "el error", como lo calificó el ministro de Defensa, Mario Fernández, es imperdonable para la familia Rivera, que afirmó que este hallazgo sienta precedente sobre la falsedad de lo afirmado por las fuerzas armadas y destruye toda confianza en ellas.
Los militares entregaron en enero de este año un informe al presidente Ricardo Lagos, en el que por primera vez reconocieron la existencia de más de un millar de detenidos desaparecidos durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).
Pero aseguraron que los restos de la mayoría de ellos jamás serían recuperados, ya que habían sido lanzados al mar, ríos y lagos del país.