El racismo en el fútbol no es de ahora.
Es una situación que se da desde que se dieron los primeros traspasos de jugadores a ligas internacionales.
En España, la xenofobia es una situación que ha generado que muchos futbolistas hayan sido objetos de burlas e insultos por parte de los aficionados y, en casos mucho más delicados, por parte de sus mismos compañeros.
Tal es el caso que vivió el camerunés Samuel Eto’o, el colombiano Freddy Rincón y, aunque con mucha menor trascendencia por parte de la prensa, el panameño Julio Dely Valdés.
Pero no solo los jugadores de raza negra y solo en España se dan este tipo de situaciones.
Se dio el caso, por ejemplo, del francés Patrick Vieira, quien era menospreciado en Inglaterra, cuando jugaba con el Arsenal, por ser francés.
Este es un problema que ha derivado, en algunas ocasiones, hasta en situaciones de índole diplomática entre los países del jugador injuriado y el país donde juega.
La FIFA condena enérgicamente esas manifestaciones públicas de racismo. Los comportamientos de esa índole, observados en el terreno, en las tribunas y fuera del estadio, son inaceptables.