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Hay padres que están satisfechos con su decisión


Edgardo Infante es uno de los tantos padres que tiene a sus hijos en una escuela de fútbol, así el niño desarrolla actitudes que le ayuden a sobresalir en este deporte.
Infante inscribió a su hijo, Edgardo José, de seis años en la escuela de Fútbol Impala porque a él como padre le gusta ese deporte.
"Decidí meter a mi hijo aquí porque está bien organizada, pero antes consulté en qué consistía, cuanto era la matrícula. Como padre siempre vengo con mi hijo, quizás ahí radica la diferencia con otros padres que dejan a sus hijos, y se desconectan, no vienen a las prácticas no se enteran de lo que hace el profesor", dijo.
Gustavo Padilla, asesor legal del INDE, coincidió con Erick Ucros, secretario de la FEPAFUT, quienes fueron enfáticos al señalar que no pueden sancionar, en caso de cometer alguna falta, a las escuelas que no están registradas, mientras que con las que sí lo están habría que presentar una denuncia porque la resolución 11-97 faculta al INDE y existe un procedimiento disciplinario que hay que cumplir, aunque dejó claro que, si no hay denuncia, no puede hacer nada.
Gary Stempel, entrenador del San Francisco de La Chorrera, reconoce que el tema de las escuelitas es una área "muy delicada", porque se trabaja con niños.
Añadió que los entrenadores de las escuelas deben estar capacitados para trabajar con niños, además de garantizar un ambiente seguro para los aprendices, lo cual implica tener un buen terreno para las prácticas y suficientes entrenadores.
"Un monitor no puede hacerse cargo de un grupo de 30 o más niños", dijo Stempel.
Agregó que en países como Inglaterra los monitores o instructores están bajo una supervisión estricta y son evaluados, porque trabajar con niños y niñas de cierta edad crea la posibilidad de abusar de esa confianza, que se deposita en una persona que no es idónea.
A pesar que en Panamá hay personas que no cuentan con una licencia que les dé la idoneidad para dirigir a un grupo de niños como instructores de fútbol, Gary Stempel reconoció que en los barrios populares hay personas que realizan esta labor porque les gusta.
"En los barrios hay madres y padres que hacen esta labor, porque son personas de buen corazón y el propósito es muy bueno", manifestó Stempel.
Es necesario mencionar que mientras los chicos estén en una escuela de fútbol se mantienen alejados de los vicios, aunque hay que hacer énfasis en que las mismas tienen que garantizar la seguridad de los niños, darle un seguro contra accidentes y que la escuela debe estar cercada para que cuando la pelota es desviada, los pequeños no tengan que correr a la calle y atentar con su seguridad.
La participación y apoyo de los padres también es importante, no se trata sólo llevar al niño para que se entretenga sino que forme parte de una actividad familiar en la que los niños son los actores protagonistas de ella.
Trabajar con niños exige mucha responsabilidad y garantizar su bienestar es lo más importante.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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