El destino de Peregrina Frías en otros tiempos hubiese sido diferente. Con voz aguda que se acomoda a cualquier acordeón, movimientos juveniles y estatura parecida a la de Sandra Sandoval, esta santeña salomadora, vestida de negro un lunes caluroso hubiese alcanzado más. Lo afirma cuando dice: "Soy una cantante sin suerte".
Lo que no ha pendido de la suerte en esta cantante es una capacidad sobresaliente para adaptarse al sonido del acordeón de cualquier agrupación típica sin tener tropiezos. La palabra "cualquier", se refiere a lo más importante del género típico, entre estas figuras que ya no están físicamente. Actualmente, trabaja con Osvaldo Ayala, pero antes, había salomado para: Teresín Jaén, Victorio Vergara (ambos fallecidos), así como para Alfredo Escudero, Dorindo Cárdenas y Samy Sandoval, con este último como invitada.
A sus 13 años, los padres la llevaron a un festival con Teresín Jaén. Esa noche le pidió a su padre que fuera a hablar con el acordeonista para que le permitiera cantar. Teresín, el músico más famoso de ese entonces y quien impuso el récord de reunir la mayor cantidad de público durante un Carnaval, le preguntó cuál tema quería cantar y ella respondió: "La que usted quiera tocar". Más que una respuesta, la niña le había lanzado un desafío. Le interpretó la "Niña Marquela".
Ese tema le valió su primer contrato; un contrato para los días de vacaciones de la escuela, y que cumplió parada sobre un taburete, debido a su diminuta estatura.
"Pere", como le dicen, aprendió la saloma en un medio muy fértil: su casa. Allí su madre, su padre, sus tías, primos y hermanos, todos salomaban. Algunos de ellos fueron cantantes en agrupaciones típicas, como su hermana Leticia. Otros, como su abuelo, lo invitaban a juntas de embarra para escucharlo salomar. Su padre, en las tardes de tamborito, cuando las señoras se cansaban, salomaba y cantaba. En Tonosí los hombres cantan el tamborito.
Los pasitos de la "Chiquitina".
El primer "toque" (presentación) que hizo con Teresín fue en la sala llamada el "Club Tableño", construido justamente sobre el terreno donde se realizó parte de esta entrevista, en terreno que ocupa el hotel Ideal, donde se hospedan integrantes de agrupaciones típicas.
"¡No puede ser que esta chiquitina cante esa barbaridad!", dijo Teresín. Al día siguiente, "detuvo" a la cantante que tenía e hizo que el padre le llevase a la chiquitina a Las Tablas, para cumplir un contrato de un verano, tiempo de vacaciones escolares. Cuando tuvo que regresar a clases, entró Leonidas Moreno al grupo de Teresín, hoy cantante y esposa de Alfredo Escudero, y a quien años más tarde remudó.
Sobre su talento vocal, Peregrina dice: "Dios me dio inteligencia para eso. No acostumbro a escuchar radio en mi casa -costumbre particular de las personas que viven en los campos-, pero si un músico me busca para cantar una noche, yo lo saco del apuro. De lejos oigo una cumbia y enseguida la agarro".
Peregrina Frías, al igual que otras cantantes de este género, que se casaban con los acordeonistas, vivió una experiencia sentimental de cinco años con el "Mechi Blanco" de San José, Ulpiano Vergara, cuando él inició su carrera como acordeonista y ella fue saloma del grupo del Ritmo de Panamá, hoy "Los Distinguidos", muy popular entre los bailadores jóvenes.
Recuerdos del "Tigre".
Lucy Quintero (hoy retirada por afecciones en la garganta) fue una cantante famosa, que toda jovencita soñaba con compartir su tarima. El Plumas Negras en los ochenta era un grupo fuerte, con la agenda más extensa de presentaciones. Peregrina entró a remudar a Quintero con la total aquiescencia del propietario del grupo, Victorio Vergara. "Con este grupo trabajé tan bien que la gente no distinguía cuál de las dos estaba en la tarima".
Con Victorio, "había que saber trabajar, para que la garganta no se maltrara. Si yo le digo esto no me creen que durante ese tiempo nunca le tuve que decir hoy no voy, porque estoy enferma. A él le gustaba que yo estuviera presente. Luego, él le dijo a Lucy que descansara y que yo seguiría. Pero ese tiempo me mandó a buscar Osvaldo Ayala. Eso fue en 1998. Allí trabajó nueve años corridos. Luego hice una pausa y ahora estoy de regreso: "aquí hasta la jubilación, si Dios me lo permite".
"La música de Osvaldo es diferente, y hay que saber dónde cae la saloma, que tiene que compaginar con lo que él está tocando". Sobre su estilo de cantar, su jefe, Osvaldo, dice: "Pere sabe trabajar conmigo, es una cantante muy inteligente". Empero, en este negocio, comparte que siempre hay "momentos buenos y momentos bajos, como todos los conjuntos. Cuando la sala no tiene alegría yo me deprimo, porque quiero que todo salga bien".
¿Cómo logra que su timbre de voz se escuche muy cercano al de otras salomadoras sin ensayar previamente? Peregrina menciona que cuando el acordeón da la música, ella piensa: "Tengo que hacer esa saloma como la hace tal fulana, para no sentir el rechazo por el público. Dios me dio garganta y oído, porque si hay garganta y no hay oído, estamos mal. Si hay oído y no hay garganta tampoco funciona".
Se tiene que jugar con los altos y bajos. "Si tengo que subir, subo. Si tengo que quedarme allí, lo hago. Si hay intermedios hay que hacerlos y si hay que bajar, bajo. Soy una de las pocas cantantes que sabe hacer falsete, que es una saloma bien aguda que se hace cuando no se logra al natural".
De regreso al Plumas Negras.
Cuando le hizo los tres meses de incapacidad médica a Gilda Cárdenas (fallecida en un accidente) Victorio le pidió que regresase a su agrupación. "No me quise quedar, yo sentía que Gilda lo hacía muy bien, y que con dos pioneras juntas podría haber problema". En esta ocasión, Victorio quería volver a tener a dos salomadoras en su grupo, creía en el aporte de la mujer a la música típica.
La crisis de la saloma.
"Muchos grupos han querido terminar con la saloma. El grupo que no tiene una cantante no camina, porque la saloma es algo folclórico. No creo que termine. Lo que se hace es más moderno. La música ha cambiado, no es tan cumbiambera como antes".
"Yo fui la primera cantante típica en Panamá en usar un micrófono inalámbrico; con esos se trabaja muy bien. Luego Osvaldo, que lleva la música a distintos planos, desde toldos, fiestas privadas y lugares intermedios, me lo cambió al modelo que usa en televisión, pero al tiempo regresé con el micrófono de mano, aunque este es estorbo para bailar".
Anécdotas peligrosas.
Cuando trabajó con Alfredo, ella estaba cantando y un señor se le acercaba bailándole de cerca. De pronto, el señor la toma de la cintura sin poderlo apartar de su cintura. Alfredo tuvo que dejar el acordeón y soltarle al hombre.
Otra noche fue a comprar algo de comida, porque estas fiestas de pueblos siempre cuentan con una fonda en alguna esquina, se le acercó un muchacho y la invitó a bailar. Ella le dijo que no bailaba, que iba a comprar comida. El hombre la toma por el brazo y si la policía no se mete, su suerte hubiese sido otra.
Deficiencias.
En los últimos meses, muchachas han ocupado el lugar que antes llenaban señoras de muchos años, peso y experiencia. Peregrina considera que estas jóvenes no se apegan a la saloma. "Salomar no es fácil. Quieren deletrear o hacer coros. Una cantante cuando va a iniciar tiene que estar preparada para lo que tiene que hacer".
Otra etapa de su trabajo es la grabación de los discos compactos. Cuando participa en las grabaciones lo hace por separado, primero van todos los instrumentos y luego los cantantes. "Cuando me toca la parte mía yo tengo que estar con el oído para ver dónde me toca".
La Chiquitina hoy está satisfecha con lo que ha logrado, sin embargo, dice que si aquellos grupos en los que trabajó le hubiesen explotado más, ella hubiese logrado más. También reconoce que no había escuelas de música en sus tiempos donde los jóvenes interioranos pudieran asistir. Siente orgullo por su tierra santeña: "Me encanta trabajar en Las Tablas, quizás porque a la gente le gusta la saloma".
Nada de nervios.
Recientemente se sintió bien, cuando el grupo de Osvaldo tocó mano a mano con dos grupos más. "No soy egoísta ni envidio nada. Si otra lo hace mejor que yo, bien. Me llevo bien con las otras cantantes. Yo soy Peregrina Frías, la que si tiene algo bueno, quiere que todo el mundo lo tenga. Cuando hay un mano a mano no me presiono, me voy a preparar.
No se podía terminar esta conversa sin que se le preguntase por el fenómeno llamado Sandra Sandoval, a lo que responde que Sandra compagina muy bien con todas las cantantes. Sandra la invitó hace poco a que subiera a la tarima a lo que ella respondió "yo no sé cantar la música de Samy. Sandra no se dio por vencida y le dijo "ven, ven, tú inventas algo y yo bailo. Gracioso, no. A ella le gusta mi saloma. También Dayra Moreno".
Un elemento que ha estado en contra de este trabajo es la edad. Ante esto, Peregrina afirma que "todavía hay Peregrina para rato. Espero que Dios me permita jubilarme, pero si veo que mi voz no da, ya me estoy preparando para eso... me cuido. Nunca he fumado. No tomo licor fuerte. En mí hay algo que es hereditario.