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Hay que echar el cuento completo

Hay quienes tienen la facilidad de llevar los temas trascendentales a su mínima expresión. De un lado están los que lo hacen por miopía histórica ...


Hay quienes tienen la facilidad de llevar los temas trascendentales a su mínima expresión. De un lado están los que lo hacen por miopía histórica y de otro, están quienes lo hacen ex profeso. Tanto unos como los otros representan un peligro.

Y lo son, porque los temas históricos no podemos reducirlos a escoger entre héroes o villanos, entre pillos o honorables o entre plebeyos y aristócratas.

La historia es eso, historia; y se fundamenta, principalmente, en hechos objetivos y mayormente comprobables.

Es en la historia de donde se nutre el presente para mejor comprensión de los protagonistas de hoy.

Pero pecan gravemente quienes tratan de sesgar los hechos históricos. Trabajan en contra del país y la patria quienes omiten hechos, minimizan personajes o engrandecen a otros.

La historia, como tal, no es película de poca monta. Sus protagonistas son reales, sus hechos objetivos y su importancia, valiosísima.

Y si tenemos duda de ello, solo basta con remitirse a lo que vemos a diario para constatar que es, el desconocimiento de la historia lo que interfiere en la capacidad de muchos contemporáneos para entender de dónde vienen.

Es sobre esa memoria, esa correlación de hechos, que se van edificando los significados y la esencia de lo que hemos sido y el porqué de nuestro temperamento como sociedad.

En términos académicos la historia de Panamá parece estar bien cubierta durante todas sus épocas, hasta que nos asomamos a la década del 70 y mucho más a los años 80 del siglo pasado.

Muchos de la generación actual conocen sobre ese lapso, que procede de las versiones familiares -muchas veces inexactas- y de los medios de comunicación que reportan esporádicamente al respecto.

Es cierto que hay una literatura variada al respecto, aunque la mayoría se centra en la invasión de 1989. Pero existe un hoyo enorme en lo referente al régimen militar -con sus virtudes y defectos-, así como de los primeros años posinvasión.

Y, como lo hemos dicho antes, no se trata de escoger entre buenos y malos ni mucho menos entre justos y pecadores, sino de legar a las futuras generaciones una información lo más exacta y equilibrada posible para que tengan una comprensión plena de nuestra historia y puedan sustentar con propiedad su posición sobre el país que quieren. Como Estado tenemos que saldar esa deuda lo antes posible.


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995862
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América