Aunque en la práctica su función se percibe que es presentar denuncias, la prevención y educación son las fortalezas de la Secretaría Ejecutiva del Consejo Nacional de Transparencia contra la Corrupción.
Abigaíl Benzadón Cohen, su secretaria ejecutiva, comenta que hay mucha tarea por hacer, la que resume en educación, responsabilidad y conciencia a los ciudadanos para que conozcan el fundamento y alcance de sus actos cuando una denuncia no está bien sustentada.

El desgaste personal, de tiempo, y el daño moral a quienes se dirige, por el desconocimiento de lo que se denuncia, ocasionan más daño que bien.
Del otro lado está la percepción de que el ente es un captador y presentador de denuncias, cuando su función primaria es corregir y prevenir que malas prácticas y desastres administrativos cuesten.
En esto, Benzadón sustenta que la Secretaría tiene garantizada su existencia por más de 60 años, porque ya pagó su cuota, precisamente cuando logró evitar posibles lesiones patrimoniales al Estado por $28 millones, entre marzo y noviembre del año pasado.
¿Qué la llevó a aceptar esta posición?
Me llevó la responsabilidad y el gran amor que tengo por mi país, aparte de que siempre he sido una denunciante de todo lo que yo veía, me la pasaba siempre denunciando cosas por aquí, cosas por allá, y cogía como luchas personales. Cuando se me da la oportunidad, dije sí, qué bien, porque es una manera de poner orden en la administración pública, porque bien mal se entiende el puesto Si usted lee el decreto que nos rige, nosotros fuimos creados para crear realmente orden en la administración pública. Estamos llamados a evitar los desastres administrativos, las malas prácticas administrativas que pueden conllevar a la corrupción. Somos un Consejo Nacional de Transparencia contra la Corrupción. ¿Qué es lo que hay que hacer? Cuando se detecta lo que está mal hay que luchar por corregirlo . Yo me la pudiera pasar poniendo denuncias, pero realmente, ¿es ese nuestro objetivo?, o nuestro objetivo es lograr una administración pública más saneada, más limpia, más con los procesos que deben ser para evitar que se den las cosas. Se entiende como que mi labor es poner denuncias públicas; sí, mi labor también es poner denuncias públicas en el Ministerio Público, pero estas denuncias son cuando hago un informe de gestión administrativa a una institución, ¿y qué me encuentro? Evalúo el proceso, la compra entrega, lo que se esté dando en ese momento, que pueda tener una irregularidad y a veces sin irregularidades. A veces yo voy a auditar cualquier institución.
¿Hace auditorías al azar?
Muchas veces no tenemos tiempo para hacer las auditorías al azar porque somos muy poquito personal y atendemos primero que nada la denuncia del ciudadano. Esa es nuestra prioridad. Cuando nosotros recibimos una denuncia por cualquier medio, lo primero es que eso se resuelva a favor del ciudadano. Pero más que realizar la gestión a favor de esa persona, lo que nosotros buscamos es qué produjo eso y tratar de darle las recomendaciones o hacer los cambios para tratar de que eso no siga pasando.
¿Se ha dado un cambio en esa cultura de lo que debe ser la Secretaría?
Hay un concepto errado, porque está la falsa idea de que yo tengo que salir en las noticias diciendo que puse una denuncia. Porque a la gente le importa solamente la denuncia y no cómo vamos a prevenir, porque es una responsabilidad de todos.
Se habló al principio de que era un ente inoperante, burocrático, ¿cuál es la realidad?
Tengo en la mente a la persona que decía que la Secretaría era un ente inoperante, y a la persona le contesté lo mismo que le voy a decir a usted por tan inoperante que parezca, el presupuesto de la Secretaría es de $450 mil al año y 24 funcionarios, y esta secretaría , de marzo a noviembre de 2011, evitó una lesión patrimonial de $27 millones, cuidado que fueron $28 millones. Eso quiere decir que con el presupuesto que tenemos, esta secretaría no tiene para nada más, que con lo que yo evité en mi gestión puede operar 62 años más.
¿Es rentable?
Cómo me vas a decir que es inoperante y que tiene gasto, el presupuesto es uno de los más bajos de funcionamiento, sin embargo, de marzo a noviembre se lograron evitar posibles lesiones patrimoniales por más o menos $28 millones, eso nos da 62 a 64 años de vida. Ya yo pagué, conseguí plata como para 60 años más.
¿Ha sido productiva?
Porque he hecho la labor preventiva, porque si eso se hacía, se compraba, ejecutaba, gestionaba, le hubiera podido causar una lesión patrimonial al Estado porque los controles no eran los adecuados para que el proyecto se llevara de la mejor manera. Eso es prevenir.
Usted dijo que llegó al puesto un poco impulsada porque era una ciudadana que siempre denunciaba, ¿qué la llevó a tener esa cultura?
Imagínese que yo empecé a estudiar Derecho a los 38 años, ¿por qué?, ¿qué me llevó? No sé, creo que desde chiquita yo siempre fui líder. En el anuario de mi escuela ponen: “Le presentamos a nuestra querida presidenta reina de las discusiones y la defensa de las injusticias de muchos”. Es la naturaleza, la crianza, estudié en Chitré con los mejores profesores que yo digo que existían en el mundo, gente con muchos valores que enseñaban muy bien, creo que es parte de la cultura de que si veo algo mal, hay que corregirlo, hay que arreglarlo, poner en conocimiento a la gente de que algo no está bien. Y todos debemos aportar.
¿Ve esa cultura en los ciudadanos?
No, no, y no sé, pienso que vamos poco a poco. El punto no es la crítica, porque la crítica destructiva nos daña a todos, nos daña como país. Es la capacidad que tenemos de recibir esa crítica y decir: es verdad, tienen razón, si realmente la tienen, y uno aprende de eso, logra mejorar. Aquí se la pasan poniendo denuncias de cosas personales. Cuando uno se pasa investigando, nada tiene ni pie ni cabeza. La denuncia debe ser responsable, porque las cosas que no tienen un fundamento son un daño para las que pueden ser verdad, tienen un sustento y pudiéramos corregir.
¿Es de este tipo mucha de la orientación, por el desconocimiento de las personas?
No, simplemente, como aquí se puede denunciar vía telefónica, anónimamente por un sistema de correo electrónico, un sistema de denuncia que no deja huella del remitente, entonces yo pienso que es muy fácil poner denuncias porque se guarda la identidad del denunciante. Aquí hay expedientes de gente de meses de trabajo y cuando uno pide, solicita, no es cosa per sé, no salió.
¿Tiene plena libertad para investigar?
Administrativamente, sí. Hay una confusión, a veces piensan que yo puedo investigar como el Ministerio Público, y no, tengo una guía definida. Mi guía es la Ley de Transparencia, mejora la gestión pública y, por ende, evita la corrupción. Es una medida de prevención.
Tenemos el Código de Ética de los funcionarios públicos, porque también es sancionador y tiene que decirte todo lo que no tienes que hacer como funcionario. Tenemos las convenciones que hemos firmado como país contra la corrupción a nivel internacional, donde estamos adheridos y que somos vigilantes de esas convenciones, y en este parámetro, el Código de Ética y nuestro propio decreto (179 de 27 de octubre de 2004) es que nos movemos a fin de que nuestras investigaciones sean administrativas. Muchas veces, una gestión administrativa produce una denuncia penal.
Por el tipo de denuncia, ¿hay mucho temor de la población?
No, aquí se conocen algunas cosas que yo digo: ¡Dios mío!, esta gente ¡cómo va a decir esto!
¿Son con nombres y apellidos o anónimas, las denuncias?
A veces son anónimas, a veces son con nombre y apellido. La gente de su correo electrónico me escribe a mi correo que es público. Lo que pasa es que soy muy confidencial con la información. Manejo discretamente la gestión, no soy así de medios, con el respeto que se merecen.
De las denuncias que se pusieron en el tiempo del zar anterior, ¿en qué quedaron?
Las denuncias son penales y, por ende, el organismo que tiene que investigar eso lo tiene en su mayoría. No tengo conocimiento de cuántas él presentó, eso está remitido al Ministerio Público. Créame, tenemos que entender que la administración de justicia es lenta en este país. Yo no sé cómo van los expedientes, pero sé que están admitidos, están en un proceso y en algún momento uno espera y confía que se les aplique la sanción.
¿Se habla de la transparencia en las páginas de las instituciones?
Eso se está promocionando desde aquí. El cumplimiento de la Ley de Transparencia es el cumplimiento del principio de publicidad de la ley, que es la obligación que tiene cada institución del Estado de tener su información libre y disponible en su página web. Desde marzo venimos con la tarea de implementar con mucha paciencia, de capacitar a las instituciones y de decirle a la institución: ‘oiga, esto te falta, vamos a organizar esta página, y ha ido mejorando muchísimo’. Para este año, sé que va a ser muy bueno el resultado de la información de acuerdo con el cumplimiento de la Ley de Transparencia. Vamos a quedar con altos estándares, si Dios quiere.
¿Se siente satisfecha?
Sí, quizás no haya sido publicitado, aquí no hay un jefe de relaciones públicas, yo no tengo experiencia con la gestión pública ni con el manejo de los medios, el que viene, con mucho gusto lo atiendo, nunca he negado una entrevista a nadie. Yo hago mis memorias, informes y para mí la satisfacción es que se está trabajando. Si ve cómo eran las páginas en internet en marzo (2011), y a dónde llegaron esas páginas en diciembre (2011), usted dice: la información que había disponible en ese momento no era comparable con la que llegó en diciembre, y cómo comenzaron a bajar las denuncias de que no se cumplía con la Ley de Transparencia. Siempre nos escribían: no tienen los viáticos, los gastos de representación, las designaciones. La gente denunciaba, y a medida que cada institución empezó a cumplir con la ley, las denuncias empiezan a bajar tanto, que ayer (el jueves) le escribí a un señor y le dije: Óigame, señor, dónde está usted, hace rato que no nos hace los monitoreos, pero en son de broma, que tanto nos ayudaba, recuerde que aquí estamos a la orden, nos hace saber de usted, cuento con su apoyo. El denunciante se me quedó callado, siempre le contestaba.