Esta semana se divulgó la lista preliminar de los equinos que participarán en la Serie Hípica del Caribe. Son aproximadamente 41 equinos, trece de los cuales están nominados para la carrera grande: el Internacional.
Lo que comenzó como una idea extraordinaria al querer presentar la Serie del Caribe como una especie de "Breeder´s Cup" de la región, ha ido disminuyendo.
Razones hay muchas. Desde la cantidad y calidad de pura sangres que se están criando en la región, hasta los inconvenientes económicos y logísticos que implican trasladar caballos, vía aérea, de un país a otro.
A Puerto Rico, que ha servido de anfitrión permanente de la serie desde principios de esta década, hay que aplaudirle la determinación y entrega para mantener viva la llama que por más de 40 años ha iluminado los sueños de criadores, entrenadores, jinetes y dueños de caballos en el Caribe.
Pero, aparte del aspecto romántico, habría que analizar la realidad práctica de todos los eventos de la serie y, a decir verdad, al menos dos eventos no están llenando las expectativas desde el punto de vista competitivo.
No estaría de más discutir sobre alguna alternativa para motivar más a algunas representaciones nacionales, que en los últimos años han ido reduciendo su participación a la expresión mínima.
Por lo pronto, nos seguiremos preparando para las competencias de este año, que se realizarán entre el 6 y 7 de diciembre, con la esperanza de que los nuestros salgan por la puerta ancha.
La fiesta hay que gozarla mientras dure; después, veremos qué se hace.