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Hay que poner a la hípica en el mapa del entretenimiento

Está por cumplirse el primer tercio de la temporada hípica y, salvo algunos destellos casi imperceptibles, este periodo pasará sin pena ni gloria. La hípica sigue


Egbert Lewis (egbert.lewis@epasa.com) /

Está por cumplirse el primer tercio de la temporada hípica y, salvo algunos destellos casi imperceptibles, este periodo pasará sin pena ni gloria.

La hípica sigue navegando en su zona cómoda. Después de que se lograra una inyección a los premios de las carreras, gracias al subsidio del Gobierno, y que el acumulado del 5 y 6 se haya mantenido en niveles altos, es poco lo que se ha visto en cuanto a la proyección y exposición de la actividad hípica en la vida nacional.

Se dice que hay $250 mil de presupuesto para mercadeo, publicidad, promoción y otros, pero en lo personal no lo percibimos. Pareciera que dicho presupuesto no existiera, porque la estrategia para vender la hípica como parte de la oferta de entretenimiento del país es nula. Y causa tristeza, porque el nuestro es un país en el cual cada día hay más gente ávida de vivir experiencias excitantes y con el poder adquisitivo para aportar a la prosperidad de la industria hípica. No se trata solo que conquistar personas que compren caballos, sino que se debe buscar apostadores, que son quienes constituyen el sostén del espectáculo.

Es fácil constatar que, por lo menos en cuanto a las carreras locales, los niveles no varían mucho. El mejor termómetro es la jugada del 5 y 6, que a pesar del rico acumulado del que está dotado, el promedio de apuesta es prácticamente el mismo, al igual que la cantidad que se juega en la totalidad de las carreras que se hacen por reunión.

En otras palabras, las apuestas debieran aumentar porcentualmente en función del crecimiento del acumulado, pero eso no se da. Entonces, habría que preguntarse ¿dónde está el problema? La respuesta es que en muchos factores.

Uno de ellos tiene que ver con la falta de promoción en medios que no sean los internos del hipódromo o aquellos a los que solo tienen acceso los hípicos. Otro aspecto está relacionado a la incapacidad para conquistar nuevos adeptos, además de que los hípicos se están poniendo viejos, enfermos y, como es natural, se están muriendo.

Por segunda vez en los últimos tres años, Panamá será anfitrión de la Serie Hípica del Caribe, lo cual es un excelente valor agregado para la industria hípica.

No vemos con malos ojos que se sigan haciendo los clásicos en homenaje a figuras que hayan aportado al crecimiento de la hípica, como tampoco está de más estimular a quienes valientemente siguen invirtiendo dinero en la adquisición de caballos o en la crianza de estos. Pero nos parece que ya es hora de que haya políticas más agresivas y creativas para poner la hípica en el mapa de entretenimiento del país, porque nos preocupa que se esté quedando rezagada y dificultamos que pueda recuperar el terreno perdido si no se empieza a tomar medidas.

Duele ver que una actividad que siempre estuvo entre los líderes de su género, ahora esté perdiendo terreno y se ubique a un tris de quedar detrás de la ambulancia.

Como nunca antes en los últimos años, están dadas las condiciones, tanto endógenas como exógenas, para que la hípica vuelva a florecer. Los premios han mejorado, la población caballar es mejor y mayor, hay un producto vendible como lo es el acumulado del 5 y 6, además de que una vez más estamos a punto de ser el centro de atención internacional, con la posibilidad de montar por segunda vez en los últimos 3 años en la Serie Hípica del Caribe. Entonces, por qué no dejar de ver los tiros desde la barrera y lanzarse al ruedo para, de una vez por todas, tratar de cortar rabo y oreja.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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