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Historia y testimoniosde esclavos en la novela cubana

“Mi libro no tiene nada que ver con crónica roja ni asesinatos múltiples, tiene que ver con la fundación de una nación, con la esclavitud, con las raíces, con los procesos identitarios, con la trata de esclavos, con el gran problema que atormenta al mundo hoy que no es la guerra, sino la migración”.


El origen de la cultura cubana ha dado lugar a diversas interpretaciones que tratan de explicar las formas como se construyó esa serie de relaciones, cuyo resultado fue una identidad que define y especifica el espíritu de esa isla caribeña y su sociedad.

El enfoque histórico expone, por ejemplo, que en las diferentes gestas del siglo XIX, los esclavos y criollos unieron esfuerzos, gracias a intereses comunes, para sellar un movimiento independentista, una especie de "fragua de ese cubano en la función de estos segmentos sociales para luchar y consolidar la guerra de independencia".

Miguel Barnet Lanza considera que este esquema es incompleto y apuesta por un enfoque antropológico, que va más atrás, y parte de una concepción sobre un proceso de mestizaje que se inicia en el "encontronazo", pero que toma en cuenta el esclavismo y el proceso de trata de poblaciones negras extraídas de diferentes regiones africanas y que fueron introducidas en las diferentes tierras colonizadas.

 

Según la visión antropológica de Barnet, este proceso produjo un "ajiaco que está en permanente cocción" (especie de sopa que mezcla diferentes carnes y verduras) durante el periodo colonial cuando los esclavos y la población nativa se unen para formar "el criollo", que entra en contradicción con los españoles, pero en función de una relación económica que se sustenta fundamentalmente en la industria azucarera.

En ese periodo de colonización que se desarrolla entre los siglos XVI y XIX, se genera un conjunto de expresiones en cuanto a la espiritualidad, la visión de la realidad, el lenguaje y el imaginario, que no es tomado en cuenta por los historiadores que "se limitaron a una visión cultista, culterana y burguesa", según Barnet Lanza, quien estuvo en Panamá recientemente para participar en los actos conmemorativos del aniversario del nacimiento de José Martí y en los que brindó un discurso de fondo.

Con un grupo de intelectuales y periodistas, Barnet tuvo un diálogo en el que se refirió a su obra literaria y sus preocupaciones sobre la realidad cubana, su historia pasada y presente.

 

La obra literaria de Miguel Barnet es amplia y variada. Biografía de un cimarrónes la novela testimonio que lo condujo a una fama mundial. Este trabajo ha tenido varias traducciones y ha alcanzado unas 70 ediciones en diferentes lenguas. Se utiliza, además, como texto en Alemania y Estados Unidos. Además, es autor de Canción de Rachel(1969), Gallego(1983), La vida real(1986), Oficio de ángel(1989).

Algunos de estos títulos han generado guiones cinematográficos de las cintas La bella del Alhambra, basada en La canción de Rachel, ganadora del primer premio del Festival Internacional de Cine de La Habana y del premio Goya en España a la mejor película extranjera en idioma español. También Gallego, que relata la vida de un inmigrante español en Cuba.

El tema de la esclavitud, que se desarrolla en forma de testimonio-novela en Biografía de un cimarrón, está presente en su obra. "La esclavitud es un signo que marca con mucha profundidad la psiquis del ser humano latinoamericano. Nosotros tenemos que saber que nuestros abuelos fueron los últimos que se integraron a la trata del esclavismo".

 

Al tratar este tema que conoce profundamente por haber no sólo estudiado e investigado sobre las circunstancias históricas que definen el proceso, sino de trabajar en UNESCO con proyectos como La ruta del esclavo, Barnet explica de manera amplia el recorrido. "España fue la última en incorporarse a esta trata. Los primeros africanos que llegaron a este continente habían sido llevados por los portugueses como sirvientes domésticos a España y cuando la conquista y colonización, a partir del descubrimiento, ya en las naos de Colón venían personas bereberes; desde 1512 en adelante se registra la presencia de hombres ??"no mujeres- negros africanos de algunas zonas del este y sudeste de África, no del golfo de Guinea y otros territorios".

Este etnólogo y novelista cubano afirma resueltamente que "los indios fueron diezmados, sobre todo en el Caribe; ya a mediados del siglo XVIII, la población nativa era exigua. En Cuba, por ejemplo, los asientos indígenas que quedaban eran mínimos porque la población nativa que existía cuando llegó Cristóbal Colón al "encontronazo", como digo yo, era cuando más, de cien mil".

Las costumbres y características etnológicas hicieron que esta población indígena no se adecuara al proyecto productivo de los colonizadores, por lo que se involucró a los esclavos. "Todos esos indios vivían como recolectores, pescadores, algunos eran ceramistas, los menos, preceramistas, preparaban la piedra; estábamos en una fase del neolítico y se dedicaban fundamentalmente a la pesca, caza y la recolección. Algunas siembras se hacían de yuca, ciertas legumbres, patatas, pero no estaban acostumbrados a ese trabajo de esculpir piedras o en labores para los barcos".

 

En ese contexto, el autor se refiere a su primera obra en la que cuenta en forma de testimonio la vida de Esteban Montejo, un antiguo cimarrón. "Lo que hice fue rescatar en un momento en que la historiografía todavía tenía el influjo o el estigma tendencioso, burgués con una visión occidental, colonialista; rescaté esa otra corriente, subterránea, escamoteada, relegada, olvidada de las llamadas gentes sin historia de la que eran protagonistas vivos y actuantes de un proceso histórico que no los reconocía".

Barnet profundiza en el esquema analítico que despliega con versatilidad en sus obras ensayísticas como Akeke y la jutía; Cultos afrocubanos. La regla de Ocha. La regla de Palo Monte y La fuente viva, entre otros. "El testimonio es una cosa, puro, directo y la recreación de la historia siempre respetando sus basamentos y esencia; sin adulterarla, es otra y ese es mi trabajo tanto en mis novelas-testimonio como ensayos.

Agrega, "y yo lo explico que no hay nada difícil que establecer ese equilibrio, hacer una obra que no sea un testimonio puro, pero que puede ser sencillamente muy aburrida, que se le puede caer de la mano a cualquiera como un peso muerto y no es uno más de esos discursos en los que están marcados verdaderamente los hitos que llevan a una concepción fundacional de la historia".

Biografía de un cimarrónse mueve en dos dimensiones: es investigación por el método de exposición, pero también es un relato novelesco. "Entonces, lo que yo hice con un método antropológico, con una visión poética, con una vocación literaria y surgió ese híbrido. Tiene unas 70 ediciones y le ha dado la vuelta al mundo. Se usa como modelo porque la antropología y en gran parte la sociología, andaban por senderos demasiado estrechos; eran camisa de fuerza".

Esto le da pie al autor para cuestionar los métodos de divulgación de estas ciencias. "Los libros de sociologías son tablas demográficas, diagramas, testimonios al otro y, cuando menos, algún tipo de análisis de fenómenos o conjetura de carácter científico que se incorporaban al documento. Traté de modificar todo eso. De darle a este tipo de testimonio, de historia de vida, una trayectoria, sentido universal; hacerla más digerible, potable, legible y una proyección más socializada, más masiva y creo que conmigo se logró, también con los otros libros".

Barnet también habló sobre las influencias en su obra y se refirió a tres nombres: Truman Capote, Oscar Lewis y Ricardo Pozas. "Al llegar a Estados Unidos (Biografía de un cimarrón) y en ese país ??"claro como los norteamericanos son muy pragmáticos- vieron que tenía ediciones en todo el mundo, lo publicaron en Random House y otras editoriales, el libro tuvo como nueve ediciones en ese país, pusieron "el Truman Capote de Cuba". Yo respeto mucho a ese novelista; él era un escritor extraordinario, pero mi obra y la de él no tienen ningún punto de contacto; la obra de él es de un genial escritor que quiso ser un libro de crónica roja, y hablo con autoridad porque la versión al español la hice yo. He ganado más dinero con esa traducción que con todos mis libros".

Aquí el autor cubano es enfático: "cómo hice esa traducción, porque me gustan los libros de este escritor, lo admiré mucho, dijeron que yo era el Truman Capote cubano. Mi libro no tiene nada que ver con crónica roja ni asesinatos múltiples, tiene que ver con la fundación de una nación, con la esclavitud, con las raíces, con los procesos identitarios, con la trata de esclavos, con el gran problema que atormenta al mundo hoy que no es la guerra, sino la migración".

"Oscar Lewis es harina de otro costal", afirma Barnet. "Es un escritor, sociólogo, importante con una metódica muy novedosa, de la escuela urbana de Illinois, que creó el método de investigación de la entrevista directa, de la búsqueda de archivo, pero un elemento que yo no empleé nunca: el ‘ghost writer’, el escritor fantasma".

Él cogía y te decía "vete a la comunidad de los cunas y pásate un mes allí; entrevista según este esquema: situación económica, social, vivienda, cuántas cosechas al año". Esto es un esquema de UNESCO de sociología. Tú llegabas con aquello y él te decía "¿tomaste foto, cuántas?" 300 fotos tengo aquí. "Ahora, describe estas fotos y escríbeme lo que viste". Te pasabas seis meses en ese trabajo, entregabas un mamotreto así, él cogía, lo revisaba y lo publicaba así mismo.

Mi método es el de la entrevista directa, la recreación, la nueva adulteración y el testimonio con una impronta, un sello y entonación de cada día. Esquemas que de verdad influyen en la cultura de mi país. Entonces, esas cosas son importantes porque determinan la salud de una nación, pero cuando tú tienes que recoger la psicología del pueblo, sus inquietudes, tú tienes que ir a una investigación más profunda y esto es lo que he querido hacer a diferencia de Oscar Lewis y Truman Capote".

En cuanto a Ricardo Pozas, Barnet señala coincidencias. "La obra mía se basa en su metodología, que es antropológica, porque si en algún país del continente ella tiene un desarrollo y una funcionalidad, así como maestrías de primera categoría y estudios de grados iguales, es México. Lo reconocen así Malinowsky, Margaret Mead, todos los grandes antropólogos."

La literatura cubana actual es bastante diversa y Barnet hace un repaso de las generaciones. "En Cuba se escribe mucho y hay buenos escritores. A partir de la historia del país, en la que hay una tradición literaria muy grande, Cirilo Villaverde fue uno de los escritores más grandes del siglo XIX con Cecilia Valdés, también Ramón Meza. En el siglo XX con Alejo Carpentier, Enrique Labrador Ruiz, Lezama Lima. Esos son los grandes escritores del siglo XX.

Después una hornada más joven con Lizandro Otero, Guillermo Cabrera Infante, que ganó el premio Cervantes y así tantos otros hoy. Se pudieran mencionar muchos nombres, como Padura, Reinaldo González, pero ¿qué ocurre? a veces esos escritores no todos tienen la misma legitimación por los canales y editoriales internacionales porque viven en Cuba".

Barnet reconoce que su caso es excepcional: "Bueno porque tuve la suerte de publicar en el mundo entero. No todos ellos tuvieron la misma suerte. La novela cubana es de gran riqueza y la poesía más. Este género tiene nombres femeninos de gran valor", concluyó.

Y entre esos poetas se encuentra él mismo, quien ha escrito más de diez poemarios que van desde La piedra fina y el pavorrealen 1963 hasta Actas del finalen el año 2000. Su obra ha sido reconocida por grandes escritores quienes elogiaron su estilo y metodología, además de su narrativa a veces, en las ediciones en otras lenguas como Graham Greene, Simone de Beauvoir e Italo Calvino por mencionar algunos, así como en estudios y libros.

Su obra ha sido reconocida también con importantes distinciones como el Premio Nacional de Literatura en Cuba en 1994 y el José Donoso en Santiago de Chile.

Barnet se considera un escritor con la dicha de haber trabajado con Fernando Ortiz (el propio Barnet creó una fundación con el nombre de este antropólogo), de José Lezama Lima, Alejo Carpentier y Nicolás Guillén; sobre ellos dijo en una oportunidad "tuve el privilegio de estar cerca de ellos, de aprender con su obra. Cuatro sombras tutelares que gravitan sobre mi vida".


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335140
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América