Prosigamos el comentario de los libros de cuentos que merecieron el Premio Miró entre 1990 y 2000… 1993 nos trae "Las huellas de mis pasos", de otro literato ya consagrado en nuestras letras por su obra completa: Pedro Rivera. El título, entresacado del poema emblemático de la panameñidad, "Patria", revela el sentido de lo escrito: dar cuenta del origen, de la raíz.
La estructura del libro presenta dos visiones complementarias bajo el título "Las huellas de mis pasos": las del niño, "flor de barrio", que a finales de 1946 crecía en El Chorrillo, de una manera más vertiginosa de lo que conviene a un crío en circunstancias normales, y la visión existencial de ese niño cuando conoce otro "mundo", Bejuco, que se levanta misterioso y cautivante a solo una hora de la ciudad, pero a años luz en sus perspectivas.
Una tercera visión, "Las huellas iniciales", interesante y bien escrita, me desconcertó porque la sentí añadida; allí se recogen los dolores de parto de la nación panameña a partir de la llegada de los españoles, con la lucha defensiva de los nativos y los avatares sufridos por los colonizadores.
La mejor parte del libro está en las observaciones y descubrimientos del pequeño, que son a la vez cuadros de una sociedad chorrillera decadente, empeñada en subsistir según sus propios códigos, entre los que el juega vivo es ley, especialmente cuando se aplica al estadounidense acantonado a unas decenas de metros, con su parafernalia militar y sus ínfulas imperialistas. Estimo inolvidables relatos como "Los juegos de amor", "Oquei" y "El tiempo".
Consuelo Tomás merece el Miró en 1994, por "Inauguración de la Fe" (ese año ganó además en poesía). Con una prosa comprometida con las luchas sociales y los problemas del desposeído, no exenta de humor, de ironía, Consuelo elabora cuentos de estatura diversa, en la que se ven estampas del Panamá de vecindario, incubando esperanzas y discordias comunes.
De este libro escojo "Eyaculatio precoce", por lo jovial y sorpresivo; "Maldonado vaga por el éter", por el acierto estructural en que se funda, y "El pájaro de viento", por toda la fuerza humana contenida en tan breve espacio. Dedico una salutación personal al cuento "El llegado" (una de esas joyitas que mencioné columnas atrás) dueño de plurales destellos semánticos, feliz en su forma y audaz en su concisión.
Seguimos el otro domingo, con Justo Arroyo y Beatriz Valdés…
Distínguete como panameño; lee a los autores nacionales.