A veces creo que a los hondureños nos viene bien el teatro... nos gusta sufrir, nos gusta estar en vilo, nos gusta ver el drama y luego dar los aplausos al final de la gala. Nunca antes en las eliminatorias al Mundial, la selección hondureña pasó a la hexagonal de Concacaf con solvencia. Siempre se ha encontrado en situaciones de dificultad y esta vez no es la excepción.
Aunque debemos ser claros, más que la necesidad de ganar en Panamá, está la necesidad de que la gente se quede tranquila, tras la derrota sufrida en casa ante Panamá el pasado 8 de junio, en el que por cierto, Honduras no perdía de local un inicio eliminatorio desde 1965.
Para el viernes entonces, Honduras se mete de nuevo a una tina de presión, donde las cosas no le pintan para bien, más que el ambiente de la gente, por el momento que tiene el equipo de Julio Dely Valdés.
Para mí será un juego cerrado, porque no será la misma Honduras de junio. El equipo nacional saldrá a buscar el triunfo de inicio porque su verdadera final es el 16 ante Canadá en San Pedro, eso sí... los jugadores van con la mentalidad de decirle a todos: "Honduras, aquí estamos".