Cuestionado como nunca, Roger Federer cumplió con la rutina de siempre en el Abierto de Estados Unidos: ganar.
Luego que la lluvia le impidió jugar la noche del lunes, el campeón de 17 torneos de Grand Slam salió ayer a escena en el estadio Arthur Ashe y se deshizo 6-3, 6-2, 7-5 del esloveno Grega Zemlja.
“Me sentí muy bien”, dijo Federer. “En realidad no importa si la sesión de juego es de noche o de día, lo importante es jugar en el Arthur Ashe Court”.
Con 32 años, dos hijas y evidentes señales de declive, el último grande de la temporada se le presenta al suizo como su oportunidad final para ganar un Slamen este curso.
Como número siete del mundo, Federer llegó a Nueva York con su peor rankingde la última década y tras sufrir derrotas frente a oponentes que ni siquiera estaban entre los 100 mejores.
Por otro lado, el argentino Carlos Berlocq logró batir ayer a Santiago Giraldo después de reanudarse un partido que se había suspendido el lunes por la lluvia y ahora tiene la cabeza puesta en ganar a su próximo rival, Roger Federer.
"Mi cabeza está en ganarle a Federer, quería poder ganar esta primera ronda para tener ese desafío”, dijo Berlocq.