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Hoy nos debemos quitar el sombrero ante Liborio Solís

Sacrificio, disciplina y el inmenso amor que tiene por su familia fueron los elementos que llevaron al venezolano Liborio Solís a coronarse campeón del mundo, ante todos


Celestino Caballero (10.deportivo@epasa.com) /

Sacrificio, disciplina y el inmenso amor que tiene por su familia fueron los elementos que llevaron al venezolano Liborio Solís a coronarse campeón del mundo, ante todos los pronósticos, en territorio japonés.

Solís viajó a Japón con el gran peso sobre sus hombros de que sus esperanzas eran mínimas para convertirse en el campeón regular supermosca de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB). Hay que recordar que Solís era el monarca interino de las 115 libras de la AMB y viajó a territorio asiático para desafiar al campeón regular de ese peso, el japonés Kohei Kono, a quien venció por decisión mayoritaria tras 12 intensos asaltos, en los que se produjeron dos caídas.

Mis estimados lectores, por experiencia propia les digo que no es cualquiera el que triunfa en la casa del enemigo, mucho menos en Japón. Por eso es que hay que quitarse el sombrero ante Solís, y no solo por lo que ha hecho este venezolano radicado en Panamá en Japón, sino por la historia de sacrificio que ha envuelto toda su vida.

Solís viene de la pobreza. De niño tuvo el sueño de calzarse los guantes y convertirse en campeón del mundo para cambiar el futuro de los suyos, y hoy lo ha logrado en gran forma.

Recuerdo cuando Solís mudó sus entrenamientos a Panamá. Siempre mantuvo su objetivo claro de conquistar un título mundial para darle un nuevo techo a su familia. Hoy estoy feliz, porque ese sueño se hará realidad.

Solís siempre ha trabajado fuerte en sus entrenamientos. Es un joven peleador que siempre ha mantenido una disciplina ejemplar. Su casa es su gimnasio, porque siempre ha tenido presente que es en este lugar donde se conquistan las victorias.

Hoy Solís representa un ejemplo para todos aquellos jóvenes que están dando sus primeros pasos en este deporte tan difícil y sacrificado como es el boxeo.

Estoy convencido de que el gran amor que tiene Solís por su familia es el que lo ha llevado a la cúspide. Es este amor el que te impulsa a hacer cosas que crees inalcanzables. Pelear por la familia es un sentimiento demasiado grande, porque uno sufre y llora las dificultades por las que tienen que pasar tus hijos y tu esposa. Lo digo por experiencia propia. Es demasiado doloroso ver sufrir a los que amas. Por esta razón es que cuando subes al cuadrilátero con este sentimiento en tu corazón es muy difícil que te ganen.

Estoy seguro de que con este sentimiento subió Solís al ensogado. Fue este sentimiento el que lo llevó a sobreponerse de una caída en el segundo asalto para ganar al final por los puntos.

Pero aquí no terminan las buenas noticias para Solís. Este triunfo le abrió las puertas para defender su corona por el Lejano Oriente. Estoy convencido de que en Japón recibirá la mayor cantidad de ofertas tentadoras para que vaya a defender su cinturón. Y es que a través de la historia, los promotores japoneses, luego de que uno de sus boxeadores es destronado, insisten en lograr la revancha o en caso contrario buscarle otro contrincante, con la intención de vengar la derrota sufrida por uno de sus hijos. Por eso es que pronostico que Solís volverá a Japón, pero en esta ocasión en calidad de campeón mundial y con el chance de exigir una buena bolsa.

¡Felicidades, Solís!


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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