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Hubiera triunfado en cualquier lugar


Después de 30 años de haber abandonado una carrera prometedora en la banca, Alberto Paz Rodríguez mira hacia atrás y no se arrepiente de su decisión. Considera que hubiera triunfado en cualquier parte del mundo, puesto que "soy un big leaguer", aunque reconoce que gran parte de su éxito como entrenador de caballos de carreras se debe "a la gente que ha estado conmigo".
El 17 de septiembre pasado, el día en que se realizó el gran homenaje nacional de Laffit Pincay Jr., Paz Rodríguez logró el ganador número 4000 de su campaña como entrenador de ejemplares de carrera, la cual tiene varios hitos importantes tales como ser el único en ganar 20 campeonatos estadísticos seguidos, más de 240 victorias en eventos clásicos, incluyendo dos veces el clásico Internacional del Caribe y más 13 millones de balboas en sumas ganadas por los ejemplares que ensilló.
"Estos 4 mil triunfos no son míos, son de la gente que ha estado conmigo. A mis hijos, a "Cheto" Vargas, "Palillo" Blackburn, Alfonso Porras y a mi mujer que ha sacrificado una vida social por esto y, sobre todo, a los dueños de caballos que siempre me han respaldado", declaró Alberto Paz Rodríguez, después de lograr este registro sin precedentes dentro de hípica nacional.
"La Piedra", como se le conoce en le medio hípico, relató que después de haber trabajado 5 años con el Banco General y la Compañía Internacional de Seguros y de haberse graduado de economía, "mi pasión por los caballos de carreras era tan grande, que en 1970 le comuniqué a mi esposa mi decisión de dedicarme del todo a la hípica".
Paz Rodríguez escribe con la mano izquierda, pero entró a la hípica con el pie de derecho.
"Don Fernando Eleta es mi mentor. Fue quien me dio la primera oportunidad", reconoció el entrenador panameño que ha logrado fama nacional e internacional tanto como dirigente de la Confederación Hípica del Caribe, así como importador y vendedor de caballos.
"Don Fernando me ofreció trabajo para administrar el Haras San Miguel, pero le puse como condición que me permitiera entrenar caballos y de allí mi primera gran oportunidad", explicó.
"Me gustaba tanto la hípica que sabía que iba triunfar", señaló Alberto Paz Rodríguez, quien enumeró las muchas oportunidades que tuvo para alternar con diferentes entrenadores y veterinarios a nivel de todo el continente americano y hasta en Europa.
"Tuve una gran oportunidad con Joe Farrel (criador de Dr. Fager) quien tenía 67 potros, los cuales quedaron después con en manos de su hijo después de su muertes y yo me quedé ayudándolo", recordó el entrenador panameño. "Esa fue la píldora que me ayudó", dijo.
Otras experiencias se dieron en abril del año 71 cuando viajó a Argentina donde vio cerca de Angel Pena y Sergio Lema, entre otros, y en 1976 volvió alternar con Pena en la ciudad de París, en donde éste prestaba sus servicios como producto de un contrato con la Condesa Batiani.
Paz Rodríguez también tuvo amistad con el desaparecido entrenador cubano Lázaro Barrera "con quien hablé horas y horas". "Aprendí mucho con él", señaló y agregó que "afortunadamente tuve la oportunidad de aprender con grandes maestros, tales como el veterinario Jim Smith y Bruce Salon, en Miami".
Sobre los entrenadores locales dijo que "realmente esos señores no influyeron en mi carrera", al referirse a algunos de los más importantes entrenadores que dominaban la hípica nacional al momento de su llegada.
Reconoció en Isaac Jiménez a un gran entrenador, aunque "no me explicaba como ganaba carreras con el sistema de entrenamiento que tenía".
Un criterio similar tiene sobre el también desaparecido Humberto Martucci, de quien también señaló que "era bueno, pero con su propio estilo".
Interrogado sobre si hubiera podido destacar en otro medio que no fuera el nuestro, Alberto Paz Rodríguez enfatizó que: "Yo hubiera triunfado en cualquier lugar del mundo; lo digo sin ninguna humildad. Yo conozco lo que hago y sé que soy un big leaguer, que puede competir al mismo nivel como lo hicieron atletas panameños de la talla de Carew o Durán".
Renunció a varias ofertas internacionales como la que le ofreció Nelson Buker en 1976, cuando después de haber firmado un contrato y tener todo listo, a falta de 28 días para partir, se arrepintió por "no querer dejar a mi familia ni a mi patria".
Once años después, en 1987, recibe otra oferta de un grupo de árabes para entrenar caballos en Miami y mantuvo la cuadra hasta 1990, cuando, con al alrededor de 15 caballos bajo sus cuidados, decidió volver del todo a Panamá con la esperanza de volver a los tiempos de bonanza económica, los cuales después de 10 años todavía no lleguen, reflexionó.
Después de haberlo logrado casi todo, ahora trabaja para que sus hijos mejores hagan carrera en la hípica. Para ello Luis Paz Rodríguez viajará a Chile, donde le ofreció cooperación Alfredo Bajú, así como el entrenador norteamericano Nick Zito, cuya cooperación para contribuir en la formación de Luis Paz Rodríguez, también está garantizada.
"Creo que tendrá una oportunidad igual o mejor que la que tuve yo", dijo Alberto Paz Rodríguez, por lo que es de suponer que ese apellido estará ligado a la hípica panameña para rato....!


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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