Aproximadamente 1.600 reclusos de la penitenciaría de La Paz iniciaron ayer una huelga de hambre para reclamar ante los poderes judicial y ejecutivo una mayor celeridad en sus procesos.
El delegado de los presos, Jorge Portugal, afirmó ayer que la medida apoya un reclamo que lleva varios años por la demora de justicia que ha mantenido a varios de los detenidos recluidos varios años sin que los jueces emitan una sentencia en su contra.
Portugal señaló que por lo menos un 40% de la población penal en Bolivia, que alcanza a unos 7.000 reclusos, no tienen una sentencia ejecutoriada.
La huelga se ha sumado a una medida similar declarada hace tres días por unas 200 detenidas del penal de mujeres que exigen decisiones para que aquellas que hayan cumplido más del 50% de sus condenas puedan beneficiarse con la libertad condicional.