La Conferencia Episcopal de Guatemala (CEG) afirmó ayer que la Iglesia Católica no ha dado la espalda al sacerdote Mario Orantes, detenido por el asesinato del obispo Juan Gerardi, ocurrido el 26 de abril de 1998.
El presidente de la CEG, monseñor Víctor Hugo Martínez, calificó, en declaraciones a la prensa, de "injusta" algunas críticas que han formulado editorialistas en contra de la Iglesia por tener abandonado al sacerdote.
"Eso no es cierto, es injusta una acción de esta clase", afirmó el prelado, quien aseguró que la CEG, como tal, no acusa al padre Orantes y más bien está a la expectativa de lo que pueda suceder durante la investigación.
"Desde el momento del asesinato dijimos que la Iglesia quiere la verdad y sólo la verdad para dilucidar todo este hecho delictivo", subrayó Martínez.
El presidente de la CEG afirmó que si durante el proceso aparece una acusación y va en contra de la misma Iglesia "se acepta y se acabó", pero aclaró que eso no significa que se tenga abandonado a Orantes, sino que se está a la espera de la resolución judicial.
El sacerdote fue detenido por segunda vez el pasado 9 de febrero por el delito de asesinato de Gerardi, aunque está ingresado en un hospital privado, por su estado delicado de salud.
Según el fiscal especial del caso, Leopoldo Zeissig, Orantes podría ser el autor material del violento hecho que se perpetró en la cochera de la casa parroquial de la iglesia San Sebastián.
El cura ya ha sido acusado formalmente ante el tribunal Segundo de Primera Instancia Penal por el asesinato del obispo auxiliar de Guatemala, y la titular del juzgado, Flor de María García, tendrá que decidir a finales de este mes si eleva el caso a un juicio oral.
Orantes fue detenido por primera vez el 22 de julio de 1998 pero recuperó su liberar en febrero de 1999 cuando las autoridades oficiales clausuraron provisionalmente su caso.