La Iglesia católica de El Salvador pidió ayer domingo a Estados Unidos que suspenda la deportación de salvadoreños que residen ilegalmente en ese país, porque violenta los derechos humanos. "Todos somos hermanos, los bienes de la tierra son para la familia humana y todo mundo tiene derecho al trabajo y cuando no lo encuentra en el propio país tiene derecho a emigrar para sacar adelante a su familia", manifestó el arzobispo de San Salvador, Fernando Sáenz, en rueda de prensa tras oficiar la homilía dominical en la Catedral de San Salvador, reabierta el pasado viernes.
Sáenz dijo confiar en que el presidente estadounidense Bill Clinton pueda concretar ante el Senado "sus buenas intenciones" de que se promulguen leyes que favorezcan por igual a los indocumentados centroamericanos.
El pasado lunes, el Servicio de Inmigración y Naturalización (SIN), reinició la deportación de indocumentados salvadoreños y guatemaltecos, que había sido suspendida temporalmente a finales de 1998 luego que el huracán Mitch azotara la región centroamericana.
En Estados Unidos residen 1,2 millones de salvadoreños, de los cuales unos 500,000 podrían ser deportados por ser indocumentados, según cifras de la Embajada de Washington en San Salvador.
Según estadísticas de la Policía Nacional Civil (PNC) de El Salvador, durante 1998 Estados Unidos deportó a un total de 4,470 salvadoreños, 155 más que los expulsados el año anterior.
El año pasado, los salvadoreños residentes en el extranjero, especialmente en Estados Unidos, enviaron a El Salvador como remesas familiares 1,338 millones de dólares.
En lo que va de 1999, Estados Unidos ha deportado a 1,164 salvadoreños, según cifras de la Embajada norteamericana en El Salvador.