Por más de 40 años Eugenia confió en la buena fe de la gente. Vendía tamales al estilo "self service". Y no era por estar a tono con el modernismo, sino porque no sabía leer ni escribir; no conocía los números y tampoco sabía sumar.
Son 10 tamales, son 5, son 4, decían sus clientes. Ahora Eugenia sabe cuántos hizo y cuánto es el monto de la ganancia.
Lo que no pudo aprender en su etapa escolar, ni a lo largo de su vida, lo hizo en 7 semanas.
El Programa de Alfabetización para Adultos "Muévete por Panamá, Yo Sí Puedo", desarrollado por el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), le cambió la vida a Eugenia y a millones de personas en el mundo. En Venezuela, Nueva Zelanda, México, Colombia, Brasil, y ahora Panamá. La dinámica ha sido la misma: jóvenes de educación Media son capacitados y enseñan de forma voluntaria con un apoyo simbólico para gastos y movilización.
Eugenia y más de 9 mil personas en los 621 corregimientos del país han sentido este impacto.
Rosaura es otro ejemplo. Ella agradece a "Yo Sí Puedo" su independencia. Parece sencillo, pero ahora es ella quien escoge sus órdenes en un restaurante.
Cada vez que esta cantante de música típica terminaba un toque, esperaba que sus compañeros pidieran y al ver los platos servidos, señalaba con el dedo índice : "de eso".
Pero, ¿quiénes están detrás de este proyecto, cómo han hecho para lograr resultados, por qué el MIDES, cómo se concibió, hay algún de tinte político, se logrará la meta?
Jesús A. López A. es el coordinador nacional. Dice que no es fácil, que más que un proyecto ambicioso es atemorizante. "No nos podemos detener en la planificación de muchos otros aspectos porque la meta son los 168 mil 140 iletrados que hay en el país, cada uno con sus particularidades y problemas, tales como hijos con alguna discapacidad o dificultad".
Esto ha tenido un efecto multiplicador muy importante - reafirma-, porque se ve al Gobierno trabajando en su máxima instancia por las personas.
"El éxito ha radicado en eso, la unión de esfuerzos. Si nos fijamos bien, después de la recuperación del Canal nosotros no habíamos tenido otro propósito de tanta envergadura", valora López, quien resta los resultados positivos al protagonismo. Lo define como la suma de esfuerzos, voluntades y compromiso. Cree en el trabajo en equipo y en respeto de la gente, su idiosincrasia y liderazgo ganado.
En esta empresa están involucradas, además del MIDES y el Ministerio de Educación (MEDUCA), las autoridades locales de las diferentes provincias, clubes cívicos, la Iglesia, la comunidad y sus líderes, quienes no miden tiempo, esfuerzo y son modelos a seguir en las comunidades.
Ha habido mucha confusión y extrañeza, pero estas iniciativas no la lideran los sistemas formales de educación, porque tienen sus propias características, necesidades y dinámica, sino el voluntariado masivo que llega a todos los rincones del país.
Cuba es el ejemplo más emblemático. Fue el primer país en alfabetizar a su población, 1 millón 300 mil personas, en 1961 cuando la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), lo declaró país libre de analfabetismo. Luego siguió Venezuela, Nueva Zelandia y Timor Oriental.
"Yo Sí Puedo"; ha sido el método empleado para alfabetizar. Siempre se convoca a jóvenes, se les forma, prepara, se les supervisa y da seguimiento. En Panamá, el Ministerio de Educación es el que los ha capacitado con el Método ABC.
Aunque hay adultos, el espíritu de la actividad son los jóvenes, 15 a 16 años en adelante, que están en Pre Media o terminando.
"Se habla mucho del papel de los jóvenes, porque están involucrados en violencia, en crónica roja. Se les ha estigmatizado como una plaga. Se quiere borrar ese estigma".
Eso dio como resultado que en el 2007, en un acto, el presidente de la República, Martín Torrijos y la ministra del MIDES, María Roquebert de León, juramentaron a los voluntarios que fueron adiestrados en el método ABC.
El Presidente estableció que se hiciera esa labor, pero ya a nivel masivo.
Se planteó un voluntariado juvenil de alfabetización en áreas rurales y de tipo social en áreas urbanas. Se formó una estructura con presencia real y formal del MIDES, con cierta lógica de trabajo en todo el país, apoyada por el MEDUCA. Este salió a convocar a los voluntarios y a los iletrados de los 621 corregimientos de la República.
Se empezó por las cuatro áreas críticas: la comarca Ngöbe Buglé, la provincia de Panamá, con mayor cantidad de iletrados (12 mil) después de la comarca (7 mil); las provincias de Veraguas y Chiriquí.
Es el deseo de apoyar porque estamos hablando de una labor que conlleva destinar una determinada cantidad de tiempo. Dan 2 horas y media diarias por 5 días continuos en la semana, más el tiempo para capacitarse, hacer el censo y ubicar a los iletrados.
Un sí firme, lo confirma. Pero con la advertencia, de que no por la brillantez de los que están a cargo sino por la participación de todos los sectores de la sociedad en esa provincia.
"Aquellos corregimientos donde los representantes y líderes naturales del área se han involucrado, allí hay éxito, porque no es lo mismo que yo llegue, que soy un extraño, con mi forma de pensar 100% urbana, distinta a uno que sabe las necesidades del campo porque ha vivido y la gente lo eligió como su vocero, que le diga lo contrario que las necesidades y lo importante para su propia vida".
Además, el programa no se ha quedado en la alfabetización, sino que se ha aprovechado otras estrategias para avanzar en este proceso.
La lógica de esto es que como parte de la Red de Oportunidades se ha ido detectando muchas personas iletradas donde se iba a atender a los beneficiarios. Si la Red tiene una lógica que la persona ingresa en un estado y egresa mucho mejor, porque uno de sus componentes es la potenciación de sus capacidades, porque si no sabe leer y escribir, se estanca.
Este es otro componente que ha motivado y permitido a muchas personas de la Red, cambiar su estatus académico.
Por supuesto, con toda seguridad. La capacitación es uno de los componentes de la Red de Oportunidades.
Una pausa, seguida de una sonrisa, destapa el aprieto en traducir esta evaluación en números. "Es duro hacerlo en cifras, pero se puede hacer cualitativamente".
"Todo deber ir matrimoniado con lo que se está haciendo". Hay que evaluar el nivel de pobreza y entender por qué no han ido a la escuela y respetar ese por qué, pues de esta forma se puede juzgar mejor la situación, más allá de lo cuantitativo, sostiene.
La comprensión es vital, porque para ellos puede traducirse en que aprender a leer y escribir no es su prioridad y, si lo comprendemos, podríamos evaluar mejor las cosas. Lo capté, lo llevé lo retuve y lo gradué, esto es lo que se quiere, resume.
Reconoce que no siempre es así. "Lo difícil es cuando la persona va y se sale y hay que llevarlo para cumplir con la meta, pero ¿cómo hacemos para enamorarlo, para que haga una pausa de 7 semanas en su vida y elimine la lógica simple de pensamiento de que el Gobierno me alfabetizó y me va a dar trabajo?
"Queremos que rebase esa lógica tan simple de pensamiento. No podemos ser tan cerrados sino que aprenda a ver el beneficio intangible. No sabía leer y ahora sí.
Son cosas pequeñas, pero no es tan fácil".
"Las estadísticas son engañosas. Yo soy psicólogo y aunque no lo parezca, en la formación psicológica la estadística y no la prueba psicológica, clínica, es importante", asegura López.
Sustenta lo que dice a través de la práctica de su profesión. Explica que los diagnósticos se basan en un manual con criterios estadísticos que le dan parámetros para ubicar a la persona en determinado trastorno, nivel de inteligencia, entre otros.
Y es que las estadísticas permiten medir cuánto se repite un rasgo, pero medir el éxito en la vivencia de cómo le ha cambiado la vida, lo estadístico cobrará vigencia cuando nos acerquemos a la meta. Lo cuantitativo es importante, no se me malentienda, pero lo importante es madurar el proceso mejor, eso es importante, lo cual se va a conciliar con lo cuantitativo.
Una de las varias interrupciones propias de su labor, dieron una aire a López. ¿le ha tocado enamorar a los iletrados?
Su sonrisa lo confirma. "Sí, a todo el equipo nos ha tocado hacerlo".
"Sí, en todo mi ejercicio profesional. Soy investigador, la clínica no me gusta".
Si tuviera que repetir la experiencia, ¿seguiría en el programa?
"Sí, con todo y los problemas".
"Sí, claro, porque me ha hecho conocer más mi país y mucha gente. Me acuso de que soy 100% urbano, amo la ciudad de Panamá".
Hasta le fecha hay 9 mil personas cubiertas, algunas en periodo de aprendizaje, pero es un proceso que no se paraliza, es continuo.
Si salen de allí, abren ambientes en otros lugares.
"Una vez que aprenden a leer y escribir, se abordan otros temas, como violencia, la familia, la vida en comunidad, medioambiente, se busca la reflexión y cuál es el impacto en los estilos de vida de esa población, evaluación que no se ha hecho, pero es una aspiración, afirma.
El desánimo le ha pasado por la mente, porque "uno planifica para el ideal, planifica porque esa meta, como se dice en lenguaje de la física moderna, va desligada de cualquier variable extraña, porque se abordan de otra manera.
¿Cómo ha hecho para manejar estas variables?
Para el manejo de estas variables se ha movilizado toda la institución, recursos humanos, sistemas logísticos, y de divulgación.
"No podemos pensar que desde aquí se abarca todo, porque si no se divulga, si no se administra bien, la planificación quedaría enterrada, como quien dice en un baúl de recuerdo".
Resume que todo este esfuerzo debe reflejarse en la práctica. La gente alfabetizada debe contagiar al vecino y a quienes se han salido para que completen su ciclo de aprendizaje.
No se puede manejar todo a control remoto, hay muchas cosas que ajustar. En ese tipo de proyectos el replanteamiento es diario, porque las situaciones nos establecen nuevos parámetros de acción y rendimiento. Nosotros estamos trabajando con la emocionalidad de las personas, y trabajar con las emociones no es un hecho fácil.
Eso es parte de la comprensión que hay que transmitir a los equipos de trabajo, a autoridades con las cuales articulamos en el campo, porque si este esfuerzo no se da no hay logros.
"Sería iluso y egoísta decir que nosotros, por nuestros propios méritos, es que se ha logrado obtener lo que se tiene. Eso no es correcto. Es un equipo: la labor de Educación, el personal del MIDES y la vinculación con las autoridades locales, que nos ayudan a perfilar".
"La vinculación con los liderazgos formales, naturales como clubes deportivos, club de padres de familia, jóvenes, líderes, Iglesia. Todos deben caminar en la misma dirección y que se garantice que cada una de las personas que tratamos de atender puedan ser parte del programa.
"¿Cuándo?. Esperemos que en diciembre de este año".
¿Cree que con todo el apoyo, se logrará?
"Es parte del esfuerzo, No solo decirlo, sino motivar a que todos se mantengan involucrados. Podemos atestiguar. Tenemos tres corregimientos libres de analfabetismo: Las Tablas Abajo, en Las Tablas; Corral Falso, en San Francisco de Veraguas, y Progreso, en Barú, Chiriqui. Aunque haya una persona, allá vamos.
Reconoce que no siempre es así. "Lo difícil es cuando la persona va y se sale y hay que llevarlo para cumplir con la meta, pero ¿cómo hacemos para enamorarlo, para que haga una pausa de 7 semanas en su vida y elimine la lógica simple de pensamiento de que el Gobierno me alfabetizó y me va a dar trabajo?
"Queremos que rebase esa lógica tan simple de pensamiento. No podemos ser tan cerrados sino que aprenda a ver el beneficio intangible. No sabía leer y ahora sí.
Son cosas pequeñas, pero no es tan fácil".
"Las estadísticas son engañosas. Yo soy psicólogo y aunque no lo parezca, en la formación psicológica la estadística y no la prueba psicológica, clínica, es importante”, asegura López.
Sustenta lo que dice a través de la práctica de su profesión. Explica que los diagnósticos se basan en un manual con criterios estadísticos que le dan parámetros para ubicar a la persona en determinado trastorno, nivel de inteligencia, entre otros.
Y es que las estadísticas permiten medir cuánto se repite un rasgo, pero medir el éxito en la vivencia de cómo le ha cambiado la vida, lo estadístico cobrará vigencia cuando nos acerquemos a la meta. Lo cuantitativo es importante, no se me malentienda, pero lo importante es madurar el proceso mejor, eso es importante, lo cual se va a conciliar con lo cuantitativo.
Una de las varias interrupciones propias de su labor, dieron una aire a López. ¿le ha tocado enamorar a los iletrados?
Su sonrisa lo confirma. "Sí, a todo el equipo nos ha tocado hacerlo".
¿Esta experiencia ha sido distinta a otras dentro de su carrera profesional?
"Sí, en todo mi ejercicio profesional. Soy investigador, la clínica no me gusta".
Si tuviera que repetir la experiencia, ¿seguiría en el programa?
"Sí, con todo y los problemas".
¿Le ha cambiado en su formación?
"Sí, claro, porque me ha hecho conocer más mi país y mucha gente. Me acuso de que soy 100% urbano, amo la ciudad de Panamá".
¿Denos un estimado de cómo cubrirán la meta de alfabetizar los 168 mil 140 iletrados?
Hasta le fecha hay 9 mil personas cubiertas, algunas en periodo de aprendizaje, pero es un proceso que no se paraliza, es continuo.
Si salen de allí, abren ambientes en otros lugares.
"Una vez que aprenden a leer y escribir, se abordan otros temas, como violencia, la familia, la vida en comunidad, medioambiente, se busca la reflexión y cuál es el impacto en los estilos de vida de esa población, evaluación que no se ha hecho, pero es una aspiración, afirma.
¿Ha sentido desánimo usted y los que están en el campo?
El desánimo le ha pasado por la mente, porque "uno planifica para el ideal, planifica porque esa meta, como se dice en lenguaje de la física moderna, va desligada de cualquier variable extraña, porque se abordan de otra manera.
¿Cómo ha hecho para manejar estas variables?
Para el manejo de estas variables se ha movilizado toda la institución, recursos humanos, sistemas logísticos, y de divulgación.
"No podemos pensar que desde aquí se abarca todo, porque si no se divulga, si no se administra bien, la planificación quedaría enterrada, como quien dice en un baúl de recuerdo".
Resume que todo este esfuerzo debe reflejarse en la práctica. La gente alfabetizada debe contagiar al vecino y a quienes se han salido para que completen su ciclo de aprendizaje.
¿Es celoso o se basa en los informes que le dan?
No se puede manejar todo a control remoto, hay muchas cosas que ajustar. En ese tipo de proyectos el replanteamiento es diario, porque las situaciones nos establecen nuevos parámetros de acción y rendimiento. Nosotros estamos trabajando con la emocionalidad de las personas, y trabajar con las emociones no es un hecho fácil.
Eso es parte de la comprensión que hay que transmitir a los equipos de trabajo, a autoridades con las cuales articulamos en el campo, porque si este esfuerzo no se da no hay logros.
"Sería iluso y egoísta decir que nosotros, por nuestros propios méritos, es que se ha logrado obtener lo que se tiene. Eso no es correcto. Es un equipo: la labor de Educación, el personal del MIDES y la vinculación con las autoridades locales, que nos ayudan a perfilar".
"La vinculación con los liderazgos formales, naturales como clubes deportivos, club de padres de familia, jóvenes, líderes, Iglesia. Todos deben caminar en la misma dirección y que se garantice que cada una de las personas que tratamos de atender puedan ser parte del programa.
¿Un estimado de cuándo Panamá podría estar libre de iletrados'?
"¿Cuándo?, Esperemos que en diciembre de este año".
¿Cree que con todo el apoyo, se logrará?
"Es parte del esfuerzo, No solo decirlo, sino motivar a que todos se mantengan involucrados. Podemos atestiguar. Tenemos tres corregimientos libres de analfabetismo: Las Tablas Abajo, en Las Tablas; Corral Falso, en San Francisco de Veraguas, y Progreso, en Barú, Chiriqui. Aunque haya una persona, allá vamos.