Las ceremonias de inauguración y clausura de los Juegos Olímpicos en Río de Janeiro contarán con un presupuesto bajo en comparación con el que se desembolsó en Londres 2012 y Beijing 2008.
La austeridad, que se aplicará también a las ceremonias relacionadas con los Juegos Paralímpicos, refleja la realidad de unas olimpíadas que se inaugurarán en poco más de 10 meses y medio, en momentos en que Brasil enfrenta una serie de problemas políticos y económicos.
El país atraviesa una recesión, la inflación ha llegado al 10% y algunos grupos exigen que la presidenta Dilma Rousseff se someta a un juicio de destitución.
Fernando Meirelles, el cineasta brasileño, es parte del equipo creativo de las ceremonias. El martes, Meirelles estimó que Río gastará una décima parte de lo erogado por Londres en las ceremonias de los Olímpicos y Paralímpicos.
"Me avergonzaría dilapidar lo que Londres gastó, en un país en el que necesitamos sanidad, donde se requiere dinero para la educación", dijo Meirelles a un grupo de reporteros. "Así que estoy satisfecho por el hecho de que no gastemos dinero como locos".