Grupos de indígenas llegaron a la capital ecuatoriana con el fin de ocuparla simbólicamente para presionar la renuncia de los tres poderes del Estado e instalar un "gobierno popular".
Los organizadores de las manifestaciones no han precisado el número de personas que se concentrarán en el centro de Quito, donde harán protestas pacíficas con las que exigen la salida del presidente Jamil Mahuad y de sus colaboradores, la renuncia de los parlamentarios y la de los representantes del poder Judicial.
Los manifestantes, agrupados en la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (CONAEI), burlaron los rígidos controles militares en las carreteras y entraron en Quito por caminos alternativos.
Otros llegaron en autobuses bajo el pretexto de visitar un santuario cercano a la capital y, según fuentes periodísticas, algunos más habían llegado con anterioridad a Quito para reunirse con los que de madrugada vinieron desde las provincias.
Las movilizaciones no han logrado hasta el momento parar las actividades productivas y los esporádicos bloqueos en las carreteras han sido, en general, rápidamente superados.
Unos 2.000 indígenas, campesinos y trabajadores se han concentrado desde ayer en el denominado "Parque del arbolito", cerca del Palacio Legislativo, y se han resguardado de la lluvia en la aledaña a la Casa de la Cultura Ecuatoriana, donde esperan la llegada de unos 10.000 manifestantes, mientras varios grupos ya se encuentran en las afueras de la capital.
Los indígenas han llegado con alimentos pero también han recibido muestras de solidaridad de los ciudadanos que les han proporcionado comida para hacer más leve su estancia en Quito, pues han asegurado que no saldrán de la ciudad hasta lograr la renuncia del presidente Jamil Mahuad.
El portavoz del Presidente, Carlos Larreátegui, aseguró que la petición de los manifestantes es "absolutamente absurda" y que "no tiene ni pies ni cabeza".
Fuentes del Gobierno indican que Ecuador afronta un nuevo desafío, con el cambio de modelo monetario, y cuenta con el respaldo de la mayor parte de la elite política y económica del país.
Los indígenas, que se niegan a hablar con el Gobierno, han asegurado que su protesta será pacífica, por lo que esperan que las marchas previstas hacia el Palacio Presidencial de Carondelet -sede del Ejecutivo y residencia de Mahuad- no sean reprimidas violentamente por los policías.
Pero la fuerza pública dispersó ayer con gases lacrimógenos una manifestación de estudiantes universitarios en la capital, donde se ha desplegado una amplia operación policial, reforzada en las sedes de las principales instituciones del Estado.
Ecuador está bajo el decreto de emergencia nacional, que prohíbe, entre otras cosas, las protestas públicas.
La dimensión de las movilizaciones dependerá de las adhesiones que logren en todo el país, pues de momento los llamamientos sólo han tenido una respuesta parcial.
La ciudad andina de Cuenca, por ejemplo, está prácticamente aislada del resto de la nación debido al bloqueo de las principales carreteras de acceso.