El equipo Industriales echó por tierra todos los pronósticos y, a fuerza de duro bregar, se proclamó por décima oportunidad, campeón de la Serie Nacional cubana de béisbol.
Ante más de 50.000 enloquecidos aficionados que colmaron el legendario Estadio Latinoamericano, los capitalinos se impusieron sensacionalmente por 4-3 al Villa Clara y obtuvieron su segundo pergamino consecutivo a costa de los propios rivales.