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El púgil inglés Paul Ingle abrió los ojos y puede respirar sin la ayuda artificial tres días después de haber sido operado para retirar un coágulo de su cerebro, dijo su manager el miércoles en una rueda de prensa.
Ingle, de 28 años, sufrió la intervención quirúrgica tras derrumbarse en el duodécimo asalto de su título de los plumas, versión de la Federación Internacional de Boxeo (FIB), contra el sudafricano Mbulelo Botile, el pasado sábado.
El manager Frank Maloney dijo que el boxeador "respira por sí mismo" y que ha podido mover su mano para llevársela a sus narices y su boca, añadiendo que eso son buenas señales de su recuperación.
"Pedimos oraciones por su familia y para que se recupere totalmente", dijo.
El entrenador de Ingle, Steve Pollard, defendió que su pupilo continuará boxeando hasta el último round del combate contra Botlile.
Dijo que fue "una bendición" porque si Ingle no hubiera sido noqueado nunca hubiera recibido el tratamiento médico que necesitaba.
Explicó que el neurocirujano Robert Battersy había pedido ver el combate en vídeo y "su experta opinión es que Paul Ingle estaba lesionado antes del duodécimo asalto, así que fue una bendición que Paul Ingle saliera a completar ese round", dijo Pollard.
"Si no hubiera sido noqueado Ingle habría acabado en pie y se hubiera ido a casa sin recibir tratamiento médico".
"Tras lo ocurrido los escáners mostraron la hemorragia".
"De haber regresado sin los escáners o sin haber quedado noqueado, Ingle se hubiera ido a la habitación del hotel y al día siguiente se le habría encontrado muerto.Tan sencillo como eso", agregó.