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Irving Khan, una carrera en ascenso

En medio de presiones y de una competencia dura hay un joven positivo y dispuesto ganarse un espacio.


El nombre de Irving Khan Arjona suena en todas las esquinas del hipódromo. Por más de 20 años hizo de todo: Intentó ser jinete, fungió como “Secre”, se hizo mozo de corral, viajó por el Caribe, compró caballos y finalmente decidió abrir su propia tienda.
Irving, como es conocido en el medio hípico, es nieto del finado entrenador Juan “Uva” Olea y hermano del jinete Amado Credidio Jr., quien antes de su trágica desaparición era llamado a ser una luminaria.

“Como verás vengo de una familia hípica; eso lo tengo en la sangre”, asegura el entrenador que esta temporada está cumpliendo su mejor año, después de recibir el respaldo de muchos dueños de caballos.
Como es común entre la mayoría de los amantes de la hípica, la ilusión de Irving Khan era convertirse en jinete: “Estuve allí (en la escuela de jinetes) tres meses, la verdad es que era una aventura”, confiesa el ahora espigado entrenador que pesa más de 140 libras.
Su pasión por el Deporte de los Reyes no le permitió desligarse de la actividad y por eso ingresa a la cuadra del entrenador Alberto Paz Rodríguez en calidad de “Secre” (asistente de mozo de corral). Sin sospecharlo, quizás, llegaba a la que sería su escuela en los secretos del cuido y entrenamiento de caballos.
“En ese entonces mi trabajo consistía en hacerle la cama al caballo y ayudar al empleado en todo lo que pudiera; me pasé un año en eso”, recuerda.
Irving Khan, quien creció en el barrio de Pueblo Nuevo en la ciudad capital, recuerda a Impetuoso como el primer caballo que cuidó como mozo de corral en propiedad: “Era un guerrero”, dice. Llegó a competir con este caballo en el clásico Presidente e hizo una serie de participaciones memorables.
El ahora discutido entrenador recuerda a otros caballos como Franchesco y participaciones internacionales con Makao en el clásico del Caribe y la Copa Confraternidad en 1997 y 1998, como asistente delegación panameña en Venezuela y Trinidad y Tobago.
Pese al éxito alcanzado en el rol de mozo de corral Irving Khan tenía otras metas como lo eran ser dueño de caballo y eventualmente entrenador.
En un momento tuvo que compartir sus responsabilidades como empleado del establo más grande e importante del país y su nuevo papel como dueño de caballo. “Le tengo que dar las gracias a Alberto Paz Rodríguez porque siempre me apoyó en eso”, reconoció Khan Arjona.
Sostiene que el primer caballo que tuvo se llamó “Tu Me Quieres”, el cual le fue cedido por su abuelo Juan Olea, quien estaba enfermo y con Juan De León como entrenador se ganó una carrera.
Posteriormente tuvo a Sophia, yegua que le fue dada por el Dr. José Simmons con la cual se ganó un par de carreras.
“En 1989 se la di a un pela`o que llama Héctor Collins que nunca había ganado y le dije te la voy a alinear para que te ganes tu primera carrera y dos días antes de la carrera vino la invasión y por eso le dije que no le iba dar una monta más, por que con él si no era Chana, era Juana”, relata.
El primer caballo que compró en un remate fue Khan en un venta del Haras Cerro Punta que muchos llamaron el “remate de los pobres”. Pagó B/.500.00 en efectivo y otros 8 mil con el 50% de los premios.
Más adelante vinieron Platinium, El Pacífico (ganó 4 veces), Krakatak (4 ganadas) y Pedro Navaja, entre otros.

Después de acumular conocimientos por casi 20 años llegó la hora del “destete”, así que Irving Khan decidió abrir su propia tienda.
Para ello tramitó su licencia como entrenador profesional ante la Unión de Preparadores de Panamá y pasó las pruebas prácticas y teóricas.
Irving Khan reconoce entre algunos de los personajes que lo han apoyado antes y ahora a Anacleto Vargas, Alfonso Porras, Abraham Bárcenas, José Simmons y en tiempos más recientes Raúl y Rigoberto Zambrano, quienes me han dicho “que cuente con ellos”.
Por fin llegó el debut oficial con la nativa Siria y posteriormentela primera victoria también con ella, hace un par de años.
“Mucha gente no me quería reconocer ese ganador porque no me tomé la foto, pero lo que pasa es que ella ganó por distanciamiento”, reseña.

 
El novel entrenador siente que el futuro le tiene deparado muchas cosas buenas, entre ellas su sueño máximo que es ganar el clásico Internacional del Caribe, la carrera más importante de la región.
Irving Khan sabe que las cosas de algún modo han cambiado para él, pero controla el éxito con filosofía: “Todos somos iguales, nunca he menospreciado a nadie. Las carreras son carreras y no hay nada escrito”.
“Ya no es lo mismo, no puedes manejarte como si fueras un empleado; es un cambio de vida. Tienes que manejarte, te busca todo el mundo. Algunos te dicen que lo estás haciendo bien, otros quieren verte abajo, pero yo tengo los pies sobre la tierra y siempre voy positivo”, concluyó.


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122628
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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