El 5 de octubre de 1974 se reafirmaba la fantástica historia del ídolo argentino Carlos Monzón, en la división de los medianos, que lo tuvo por propietario absoluto a partir del 7 de noviembre de 1970 cuando se consagró ante Nino Benvenuti, hasta el anuncio que dejaba el pugilismo, el 29 de agosto de 1977.
Ese 5 de octubre derrotó en pelea titular, en el Estadio "Luna Park" de Buenos Aires, (última vez que actuaría en el legendario cuadrilátero de "Tito" Lectoure), al australiano Anthony "Tony" William Mundine, por KO en siete asaltos.
Según el periodista Carlos Irusta, que esa noche transmitió la pelea para Radio Splendid, "manejando como siempre su izquierda para controlar los espacios y los tiempos, cruzando luego la derecha a fondo, dominando el centro del ring, Monzón fue acumulando castigo sobre su rival. Por fin, en el séptimo round, con una izquierda cruzada y luego una derecha en directo, conectó a Mundine, quien cayó, semisentado, en el centro del ring".
Ese 5 de octubre, como tercer hombre en el combate, nacía para el árbitro panameño Isaac Herrera el apodo de "Rudolf Nureyev del ring", por su autoridad, su elegante desplazamiento y su manejo sofisticado entre el encordado. Fue el Árbitro, así con Mayúsculas, de este y otros muchos pleitos mundialistas memorables.
El lunes último, nos sumamos en la Iglesia de Guadalupe, al dolor que todos sentimos, cuando un amigo, como Isaac Herrera, se va.