El Panamá América
Las noticias del Perú parecen mejorar desde que el presidente Alberto Fujimori se refugió en Japón y su lugarteniente, Vladimiro Montesinos, se retiró de Panamá para luego perderse por las Islas Galápagos.
Ambos habían culpado a medio mundo de estar comprometido en negocios sucios y hasta con el terrorismo mientras que ellos, según las nuevas autoridades, fueron los que cerraban un ojo o participaban directamente en un meollo de actividades corruptas dentro y fuera del ejercito a la vez que violaban a mansalva los derechos civiles de los peruanos.
Valentín Paniagua, el nuevo presidente, que no culpa de nada a nadie y un Congreso dominado por los antiguos partidos de oposición hacen un tremendo esfuerzo por corregir los errores y horrores del pasado y restaurar el respecto por las instituciones democráticas.
Uno de los casos más célebres de una restitución de los derechos humanos y bienes es el de Baruch Ivcher, propietario del canal de televisión Frecuencia Latina, que fue expropiado por razones políticas, según su abogado, el ex-subsecretario de Estado Elliott Abrams, una destacada figura entre los intelectuales identificados con el partido Republicano.
"Esta es una de esas raras historias de un final feliz," Abrams declaró a este corresponsal durante una conversación telefónica.
"Las cortes ya le regresaron los títulos de la empresa y ahora sólo falta que finalice una investigación de lo que ocurrió con los fondos y realice una organización del personal".
"Asimismo, las cortes le restituyeron la nacionalidad peruana", añadió, refiriéndose a la decisión de la corte de anular el dictamen que uso el régimen de Fujimori para anular la ciudadanía peruana a Ivcher, quien nació en Israel, para crear causa para desplazarlo de la dirección del canal, ya que sólo nacionales pueden ser dueños de estaciones de radio y televisión.
Un notable aspecto delictuoso de esta "expropiación" es que cuando Ivcher dejó el canal para ir al exilio en Miami, este tenía un haber de cinco millones de dólares, mientras que a su regreso se encontró con una deuda de 15 millones.
En un dramático gesto redentor, el empresario decidió cerrar el canal durante varias semanas con el fin de indagar donde fueron a parar estos fondos, lograr nuevos capitales y mejorar el plantel profesional del canal.
"A Baruch le devolvieron apenas el cascaron del connotado canal," comentó Abrams.
¿Dónde ha ido a parar el capital de la empresa?. Eso es algo que Baruch está muy interesado en saber," dijo Abrams. "Confiamos que en un par de semanas el canal estará funcionando nuevamente.
El abogado, que ocupó altos cargos en el departamento de Estado durante la presidencia de Ronald Reagan, y ahora dirige el Ethics and Pulbic Policy Center, un organismo sin fines de lucro, elogió la "excepcional ayuda" prestada por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) a la campaña de Ivcher por recobrar el canal de televisión.
Abrams no mencionó su propio papel, que muchos consideran fue crítico para el éxito del empresario, ya que el antiguo funcionario movilizó importantes figuras del Congreso para que presionaran no sólo al gobierno de Lima sino a los políticos del Departamento de Estado.