El esperado regreso del colombiano James Rodríguez, fuera de juego dos meses por una rotura en el quinto metatarsiano de su pie derecho, ha devuelto al conjunto blanco a sus mejores momentos de aquellos tiempos no muy lejanos en los que arrasó con 22 victorias consecutivas en partidos oficiales.
Los síntomas de la recuperación de un equipo triste se vieron en el Camp Nou la pasada jornada. Pese a perder 2-1 contra el Barcelona, el cuadro de Carlo Ancelotti dio una imagen muy diferente a otras pobres que presentó en algunos duelos, alguno humillante (el 4-0 ante el Atlético), que dejaron sin el liderato al Real Madrid.
Si la recuperación del croata Luka Modric ya fue clave y frente al cuadro azulgrana el cuadro madridista carburó al ritmo del balcánico, la presencia novedosa de James Rodríguez en el centro del campo terminó de ensamblar un trío de piezas que siempre triunfó cuando estuvieron juntas.
Los aplausos que recibió James del público del estadio Santiago Bernabéu, que también coreó su nombre cuando fue sustituido por Jesé Rodríguez en la segunda parte, fueron un justo premio para un jugador que triunfa siempre que juega en el centro del campo junto a Modric y el alemán Toni Kroos.