Japón y Bélgica anticipan un cerrado duelo de mediocampo en su choque de mañana martes por el Grupo H del mundial, pero ambos equipos deben primero sortear complejos problemas de lesiones.
Los japoneses llegan al partido por la zona que completan Rusia y Túnez, sabiendo que nunca un anfitrión del mundial ha perdido en su debut y decididos a no ser los primeros.
Las preocupaciones médicas del técnico francés de Japón Philippe Troussier se centran en Shinji Ono, el mediocampista del Feyenoord de Holanda, una de las principales figuras del equipo y del fútbol asiático. Ono llegó a la selección en medio de rumores de que tenía apendicitis y estaba tomando medicamentos para postergar una operación.
Los japoneses han desmentido las versiones, pero Ono no ha estado entrenando normalmente con sus compañeros, y la semana pasada se ausentó dos días de la concentración y parecer fue a un hospital. Troussier, en todo caso, tiene en óptimas condiciones a la gran estrella del mediocampo y del equipo, Hidetoshi Nakata, del Parma de Italia.
El técnico belga Robert Waseige recibió una buena y una mala noticia en las horas previas el partido. La buena es la plena recuperación del capitán Marc Wilmots, elemento fundamental en el equipo.
La mala, la lesión al tobillo derecho que sufrió el defensor Glen de Boeck, que podría dejarlo al margen del choque con Japón, siendo reemplazado por el veterano Erik van Meir.