El argentino Juan Manuel Fangio, fallecido el 17 de julio de 1995, ya no está sólo en la cumbre del planeta Fórmula 1; desde este domingo, el alemán Michael Schumacher se reunió con él con un quinto título mundial.
Pero Fangio seguirá siendo un mito. Este hijo de obrero de la construcción, que no pasó de la primaria y cuyos padres no podían vestirle decentemente, no parecía destinado a convertirse en un piloto adorado, en una referencia mundial.
Mecánico en un garaje de Balcarce (Argentina), Fangio pudo comenzar a conducir gracias a su patrón. Y se reveló inmediatamente, desde sus primeros pasos en las carreteras argentinas, como un excelente piloto, que rivalizó con los hermanos Gálvez, "estrellas" de la epoca.
Denominado "El Chueco" cuando jugaba al fútbol, debido a sus piernas arqueadas, Juan Manuel Fangio aprovechó la llegada de corredores europeos, a los que el club de automóviles de Argentina alquilaba autos. Corriendo sobre su Gordini, Fangio fue detectado por Jean Pierre Wimille, quien ayudó al "fenómeno" a venir a Europa.
Físicamente fuerte, sobrio y preciso en su estilo, Fangio beneficiaba además de una agudeza visual más allá de la media y de un ritmo cardíaco muy bajo.
El viaje al viejo continente fue determinante. Después de comenzar a correr allí en 1948, a los 37 años, Juan Manuel Fangio se incorporaba al equipo Alfa Romeo para el primer Campeonato mundial de Fórmula 1 de la historia, en 1950.