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Juan Sebastián Verón

Su ascenso en Italia siguió con el pase al Parma y la obtención de la Copa de la UEFA en 1998. Fue entonces cuando uno de los grandes de Europa, el Lazio, llamó a su puerta y su transferencia por 30 millones de dólares en 1999, una de las más resonantes de ese momento.


Cuando se menciona a Argentina como uno de los candidatos a ganar el Mundial porque está integrada por un grupo de jugadores talentosos, con experiencia y carácter, en la edad justa de sus carreras, tal vez el mejor resumen de todo eso esté en Juan Sebastián Verón.
Si a esta altura ya está considerado como uno de los mejores del planeta en su puesto, llevar a su equipo a la tercera Copa del Mundo en su historia seguramente le forzará a "La Brujita" un lugar en el salón de los más grandes.
Dueño de una pegada formidable y una visión privilegiada del juego, Verón se forjó como el líder natural de una Argentina que apuesta todo al ataque y al vértigo y que, por ende, depende de su claridad para que la velocidad vaya acompañada de precisión y efectividad.
Mucho camino debió transitar el todavía jugador del Manchester United (su vuelta a la Lazio se menciona con mucha insistencia) hasta posicionarse en este lugar. Sus comienzos futbolísticos hay que buscarlos en Estudiantes de La Plata, en donde creció a la sombra de su papá, Juan Ramón, histórico crack de ese club y apodado, no es casualidad, "La Bruja".
El Verón de los inicios era un correcaminos del campo, sin posición fija y con contadas oportunidades para demostrar su clase fuera de lo común. Consiguió empezar a destacarse a partir de las horas de vuelo y su carrera siempre ascendente comenzó a partir de su incorporación a Boca Juniors, en 1996.
Además de compartir el equipo con Diego Maradona y Claudio Caniggia, allí fue donde empezó a moverse con comodidad con la presión de ser figura, al punto que ni siquiera duró 12 meses en el club, ya que en septiembre de ese año fue vendido a la Sampdoria de Italia.
Al mismo tiempo que sumaba lecciones de profesionalismo a su entonces ajetreada vida fuera de las canchas, también fue encontrando su lugar en el equipo argentino que fue a Francia 98. Sin embargo, y a pesar de ser un indiscutido dentro del esquema de Daniel Passarella, su suficiencia para jugar a veces se confundía con displicencia y falta de compromiso, motivos por los cuales no llegó a calar en el público argentino como un líder carismático.
Su participación decisiva en el scudetto que consiguió su equipo después de 32 años lo convirtió en ídolo de la gente, que lo disfrutó en su mejor momento.
Sin embargo, el brasileño Pelé, Baggio, Zico, Platini y Maradona ya vivieron sus días de gloria y, para algunos, la magia de los 10 está desapareciendo.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América