En el 2001, el jugador de Herrera Juan Vega estuvo a punto de perder la vida en un accidente de tránsito. Pero cuando iba en ambulancia, rumbo al hospital se propuso que tenía que volver a jugar para su provincia. Un año después le dio la vuelta al estadio, para dar el adiós definitivo en las competencias de los torneos nacionales de béisbol.
Las causas de su retiro no fueron como secuela del accidente sufrido, sino por la "forma torcida" como se maneja el béisbol criollo en algunos casos y según su parecer.
"Siento nostalgia y me hubiera gustado lucir por unos años más el uniforme de mi provincia, porque nunca jugué para otra. Mi retiro fue obligado por las situaciones negativas que se han presentado y perjudican a muchos peloteros". El jugador retirado parece desahogarse.
El desaliento del pelotero no se debe a la eliminación del equipo infantil herrerano que cayó en dos ocasiones, primero ante Chiriquí y luego ante Los Santos, lo que le impidió avanzar a la semifinal del Campeonato Nacional de Pequeñas Ligas. Vega como director y sus asistentes consolaban a los pequeños y les alentaban, pues a pesar de la doble derrota, se habían entregado con amor al juego para dejar en alto los colores azul y amarillo de su provincia.
Vega habla de forma reposada y aunque sus palabras reflejan cierto reproche y malestar, las expresa tranquilo, sin resentimiento, rencores ni disgustos. El ilustre pelotero, que durante 18 años lució el uniforme de Herrera, lamenta las contrataciones de peloteros de otras provincias en perjuicio de los locales.
"Ahora el dinero lo mueve todo en el béisbol. El contrato de jugadores está acabando con este deporte. No hay un trato igual para todos. Si le pagas bien a uno, debes hacerlo con los demás porque todos hacen lo mejor que pueden para su equipo", expuso, culpando a los dirigentes de las ligas provinciales de la situación.
Ahondando en el asunto, Juan Vega manifestó que la mayoría de las ligas del país se quejan por no contar con suficientes recursos, pero pagan fuertes sumas para "contratar" jugadores que no son del patio.
¿Cómo es posible que a mi me dieran sólo 325.00 dólares por el buen rendimiento que tuve el año pasado, sin embargo para este año se ha contratado a un receptor al que le pagarán miles de dólares?. Cuestionó Vega.
Se mostró contrario a esta decisión, aduciendo que en Herrera no se debe contratar a un jugador para ocupar la receptoría, pues en la provincia hay jugadores de mucha altura y calidad que pueden ocupar esa posición.
En otro aspecto, se mostró renuente asimismo a la utilización de refuerzos para las fases de semifinales y finales de los torneos nacionales. "Cada provincia debe con sus propios jugadores".
Juan Vega se estreno este año como director técnico del equipo infantil de Herrera. Valoró como una bonita experiencia trabajar con los niños, pues de esta forma se puede aportar algo de lo aprendido en beneficio de las nuevas generaciones y la provincia.
"Creo que cada pelotero que se retire debe dedicar uno o dos años a enseñar a los niños y jóvenes para devolver algo de lo que uno aprendió. Es un esfuerzo que vale la pena", valoró.
A pesar de ello, Juan Vega evidenció el gran esfuerzo que implica este oficio, pues no es fácil tratar con el carácter variable de los pequeños. Las cosas se complican por la falta de apoyo para las pequeñas ligas y el béisbol herrerano tal como denunció Vega. "En Herrera hay un montón de clubes sociales y deportivos que sólo se dedican a libar licor y hacer actividades en beneficio de ellos", declaró con crudeza.
Los logros que se tienen en Herrera es porque los jugadores de cualquiera edad lo hacen a puro pulmón, con escaso o ningún respaldo financiero, sea de las entidades oficiales, la empresa privada u otros sectores, según Vega.
Como caso expuso el caso del equipo de Monagrillo que ganó el derecho a representar a Herrera en el torneo infantil. Sólo se pudo contar con 20 días de preparación. A pesar de ello, los infantes tuvieron un desempeño bastante aceptable.