El Juventus, que perdió el primer partido de la temporada, y el Arsenal, que abandonó el primer puesto en Inglaterra, por primera vez desde enero, cayeron del pedestal, en un fin de semana en el que el Wolfsburgo, el líder alemán, también mostró su lado más débil y fue goleado por el Nuremberg (4-0).
El Juventus de Fabio Capello parecía una máquina perfecta: Invicto en la Liga de Campeones, con cuatro triunfos por 1-0, y a ritmo de récord en Italia, tras sumar 25 de 27 puntos posibles, algo que sólo habían logrado el Milán, en la temporada 54-55, el Inter de Helenio Herrera (66-67) y el Torino (76-77).
Hasta el sábado, era un equipo casi modélico, que había marcado 20 goles en la Liga y no había encajado más que dos. Por eso, no se inquietó demasiado cuando, en Reggio Calabria, un error en el despeje de Fabio Cannavaro se convirtió en un gol de Giuseppe Colucci, con tan sólo 12 minutos de juego.
Como no necesitó más que dos minutos para devolver la igualdad, por medio del sueco Zlatan Ibrahimovic, tampoco se puso nervioso cuando Marco Zambroni devolvió la ventaja al Reggina, en el minuto 26, porque pocos creyeron en el triunfo local.
Durante más de una hora, se lanzó el Juventus sobre el área rival, pero no fue su día. Alessandro del Piero remató, de cabeza, al poste, le anularon un gol a Ibrahimovic (m.64) y el Reggina se quedó los últimos 23 minutos sin Colucci, por doble amonestación, pero ni así. En el minuto 94, el árbitro volvió a invalidar un tanto a Olivier Kapo, tras consultar al asistente, después de haberlo concedido.
Capello, por eso, recurrió a la mala suerte, para justificar el primer revés de la temporada. "No hay dudas de que tuvimos una noche desafortunada. Debemos aceptar la victoria del Reggina, porque marcó un gol más, pero creo que hubo un penalti clamoroso a nuestro favor en el primer tiempo (por unas manos de un defensa rival)", indicó.