El noruego Alexander Kristoff ganó ayer la decimoquinta etapa del Tour de Francia, liderando un grupo que alcanzó a dos ciclistas escapados en los últimos centenares de metros.
Vincenzo Nibali finalizó en el pelotón principal, para mantener la camiseta amarilla de líder.
Luego de dos días en los Alpes, la etapa de ayer ofreció cierto alivio en un recorrido plano de 22 kilómetros.
Kristoff, un ciclista del equipo Katusha que ganó además la duodécima etapa, alzó el puño tras cruzar la meta por delante del grupo que alcanzó a los escapados, Martin Elmiger y Jack Bauer; que habían liderado la etapa casi desde el arranque.
“Fue un poco tarde para sentirme tranquilo. Fue muy apretado”, dijo Kristoff. “Pensé que sería segundo... Apretamos el acelerador”.
Bauer suspiró profundamente, se reclinó sobre la bicicleta y sollozó al no conseguir el triunfo. En los últimos centenares de metros, dejó atrás a Elmige.
Pero el grupo, que planeó su acercamiento al dúo perfectamente, resultó demasiado fuerte. Para cuando Bauer, pedaleando con lo que le quedaba de fuerza, miró atrás por última vez, ellos le estaban rebasando. El neozelandés terminó en décimo lugar, mientras que Elmiger fue decimosexto.
Nibali mantuvo contenidos a sus principales rivales y no perdió ningún tiempo en la tabla. El italiano le lleva 4:37 al español Alejandro Valverde, segundo, y 4:50 al francés Romain Bardet.