A dos días para la pelea de revancha entre el panameño Celestino “Pelenchín” Caballero y el argentino Jonathan Barros, no es posible que aún la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) no se haya pronunciado sobre la petición del promotor panameño Rogelio Espiño, de que se le realice una prueba antidopaje a ambos púgiles.
La razón por la que la AMB no se pronuncia la desconozco, aunque les aclaro a mis lectores que he tratado de hacer el contacto con alguna persona de peso en esta entidad y me ha sido imposible, y eso que sus oficinas están ubicadas en nuestro país. Ni siquiera su vicepresidente ejecutivo, el venezolano Gilberto Jesús Mendoza, contesta su celular para que le dé una respuesta al pueblo panameño, que está pendiente de que la solicitud de Espiño se cumpla.
Una solicitud que no es descabellada, porque en el Artículo 13 de los reglamentos de la AMB está establecido que en todas las peleas de campeonatos mundiales deben hacerse pruebas antidopaje.
Sobre la amenaza de Espiño de no dejar que “Pelenchín” combata este viernes ante el argentino Jonathan Barros si la AMB no obliga a que se practique la prueba antidopaje, estoy totalmente de acuerdo con esta medida, a pesar de que muchos la tilden de descabellada, porque consideran que el nuestro tiene todas las herramientas para terminar con los brazos en alto.
Precisamente a estas personas que se manifiestan de esta manera quiero aclararles que en el boxeo no se debe dar ningún tipo de chance y si la prueba antidopaje es una exigencia de la AMB hay que cumplirla y punto.
Solo espero que el silencio de la AMB acabe hoy, por el bien de todos.