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La batalla de "El Tiburón"

Ya inició su etapa de rehabilitación en Hogares CREA, con sus primeras charlas y asistirá hoy a una evaluación médica.


SER BOXEADOR es una extensión de su vida, la cual está llena de momentos de lucha, con muchos golpes; con victorias y derrotas. Pero, como en el boxeo, está convencido que con sacrifico y voluntad se consiguen los títulos.
Hoy, Leopoldo "El Tiburón" Arrocha asegura que es momento del cambio.
Arrocha saltó a la palestra pública por dar positivo en cocaína, luego de una pelea celebrada el 21 de marzo ante el venezolano Nehomar Cermeño, pero siguió dando qué hablar cuando en un gesto valiente reconoció antes medios de comunicación y autoridades del boxeo que tenía un problemas de adicción a las drogas, además de pedir de forma franca una mano de ayuda.
Panamá América decidió ingresar al océano de "El Tiburón" para conocer las intimidades de su vida, por lo cual nos trasladamos a su hogar en el sector de Cerro Batea en San Miguelito.
Acompañado por tres de sus cinco hijos, nos esperaba cerca de la estación de Policía de Roberto Durán. "El Tiburón", que nos concedió el permiso de entrar a sus dominios.
"Yo era el árbitro en las peleas entre mi papá y mi mamá, y esos recuerdos los llevo muy marcados, tal vez de ahí sacó ese carácter explosivo". De esta forma define parte de su infancia Arrocha, quien confesó que consume drogas desde los 11 años y que estuvo en el Centro de Rehabilitación Teen Challenger desde los 15.
"Mi vida ha estado llena de problemas y uno busca un refugio", expresó.
Arrocha manifiesta que entró de forma repentina al mundo de las drogas y que cuando intentó salir las tentaciones crecieron.
"Antes sólo me brindaban carrizos y cosas pequeñas, cuando estuve en el centro de rehabilitación logré estar hasta un año sin consumir nada; pero luego ya no me brindaban pequeñas dosis, sino hasta bultos grandes a precios casi gratuitos", aseguro "El Tiburón".
El boxeador dijo que no culpa a nadie de su problema de drogas, porque tiene pocos amigos y que éstos no son del mal vivir.
"El Tiburón" dijo que ha consumido muchos tipos de drogas, desde inyecciones de heroína hasta sustancias con nombres exóticos como "la mariposa".
"Mis hijos, mi esposa y el boxeo, me han dado felicidad, en los demás aspectos de mi vida he sido muy infeliz", aseguró con la franqueza.
Arrocha confesó que consumió cocaína 18 días antes de la pelea y que no era la primera vez que lo hacía. Según explicó él utiliza una serie de medicamentos que limpian el organismo de la sustancia, pero que esta vez cometió errores en el procedimiento.


"Donde vivo me siento como un gringo en Bagdad, con más enemigos que amigos", aseguró Arrocha.
"El Tiburón" cuenta que es difícil crecer y mantener una familia cuando se está rodeado de cantinas, drogas, balaceras y guerras de pandillas, entre otros males.
El púgil expresó que antes de dedicarse al boxeo vendía de forma ambulante huevos de codorniz y tortuga.
"Donde vivo converso con poca gente, te das cuenta cuando vives en estos lugares, quiénes te hablan con sinceridad y quiénes sólo lo hacen para burlarse o buscarte problemas", indicó Arrocha.
"El Tiburón" dijo que sabe que es señalado por sus vecinos como el boxeador "cocainero" y que inclusive siente un rechazo por parte de sus propios hermanos. Arrocha es el segundo de cuatro hermanos.
"A veces los hermanos se convierten en los peores enemigos. Yo sé que caminan con la cabeza agachada para que no los reconozcan como sangre mía", expresó "El Tiburón", quien añadió que desde que el problema salió a luz pública, su madre es la única con la que ha conversado.
"Mi madre lloró cuando vio los periódicos, hasta dijo que no era cierto y que tal vez me hicieron trampa en los exámenes. Le tuve que hacer entender que el del problema era yo", expresó Arrocha.
"El Tiburón" tiene cinco hijos, cuatro con su actual esposa, Lury Ivonne y uno de su primer matrimonio, quien tiene 10 años.
"Si hay alguien que debo darle las gracias por todo, es a Lury, otra mujer me hubiese dejado", expresó "El Tiburón", quien agregó que ella es parte de los motivos por los cuales piensa darle un giro a su vida.
"Cuando una persona soporta las cosas que ella ha soportado: mis comportamientos, mis problemas y mi pasado, uno se convence que debe luchar por corresponder tan grande muestra de amor", aseguró Arrocha.
"He caído bajo, ya toqué fondo y no quiero seguir aquí", expresó Arrocha. "El Tiburón" es uno de esos ejemplos de nuestro boxeo, púgiles con talento, pero manejados de forma equivocada. Arrocha tuvo que pelear en pesos que no eran los suyos, siendo derrotado, pero tuvo un momento cumbre en su carrera.
El 7 de junio de 2000 viajó a Miami, donde fue llevado para perder, sin embargo dio una gran sorpresa al ganarle al clasificado número uno, el ghanés, Alex Baba.
Aunque había nacido un talento, esto no sirvió de nada para Arrocha.
"No me explico cómo vencí al número uno del mundo y nadie me tomó en cuenta", expresó "El Tiburón".
Cuando más debió pelear, la carrera de Arrocha se detuvo, con largos periodos de inactividad, que sólo contribuyeron a sumergir más al boxeador en sus problemas.
Arrocha tomó cualquier tipo de peleas y combatía sin entrenar, situación que no contribuyó a su récord profesional.
"La necesidad tiene cara de perro y yo necesitaba darle de comer a mi familia, así que donde había billete yo iba", expresó "El Tiburón" quien agregó que si es por alimentar a su familia, él mataría hasta una persona.


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230106
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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