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La Constitución debe equilibrar los poderes


E n la pared central del despacho privado de Edgardo Molino Mola cuelga un diploma que data de 1966, seis años antes de que se hiciera la última Constitución panameña, 1972.

No se trata de un diploma más, ya que en él se destaca su calificación como graduado “sobresaliente”, a la vez que se le otorgaba su título como Doctor en Derecho por la Universidad de Madrid. De ese tiempo para acá se han promulgado muchas leyes, se ha “emparchado” la Carta Magna cuatro veces y Edgardo Molino Mola ha tomado parte en todos estos procesos.

Ahora, vuelve a ser protagonista, tras ser incluido en la lista de “notables” que conforman la “Comisión Especial de Consulta para las reformas a la Constitución Política de Panamá”, que integran además Carlos Lucas López, Esmeralda de Troitiño, Dennis Allen, Rolando Murgas Torraza, Jacinto Espinosa, Heriberto Araúz, Narciso Arellano y Octavio Amat.

 

Molino Mola, quien también fue magistrado de la Corte Suprema, piensa que este proceso de reformas, mediante una comisión, terminará en una “nueva Constitución”, y aseguró que tendrá el mismo efecto que se si se hubiera convocado una Constituyente, pero con la diferencia de que con este mecanismo solo habrá que realizar un proceso de votación, que será el referéndum.

Vaticina que es muy posible que para junio del próximo año todo esté concluido a nivel de la comisión especial y las dos legislaturas de la Asamblea Nacional, con lo que el país tendrá su “nueva” Constitución. Y mientras trabaja en este asunto nacional, no descuida su aspiración de convertirse en rector de la Universidad de Panamá.

¿Qué representa para el país el hecho de que se haya instalado la Comisión de Reformas Constitucionales?

 

Es muy acertada, porque la Constitución requiere actualizarse y modernizarse. Tengo un libro de Derecho Procesal Constitucional y a través de mis clases, propongo más de cien reformas a la Constitución porque al estar explicando diariamente las normas constitucionales, uno se da cuenta de las correcciones que hay que hacer.

Hay sectores que tienen mucho que decir sobre la Constitución que necesita el país.
¿Cómo se hará para que la voz de ellos quede plasmada en las reformas?

Nosotros estamos abiertos a recibir propuestas. Se pueden presentar temas que cualquier sector considere oportuno presentar, entonces la comisión los recibe y si se considera que es posible, se redacta. Al final esto llega a la Asamblea Nacional, que es la que tiene que tomar la decisión en dos legislaturas, y luego se pasa al referéndum.

 

¿Pero cómo trabajará la comisión? ¿Existe algún patrón para llevar a cabo este cometido?

Nosotros vamos a revisar toda la Constitución, todos los títulos y todos los artículos. Y los iremos viendo sobre la base de las propuestas que se nos presenten y lo que propongan los miembros de la comisión de las reformas. Yo creo que va a ser prácticamente una nueva Constitución. Va a ser una reforma íntegra. Y a mí no me extraña que la podamos llamar la ‘Constitución del 2012’, si el pueblo la aprueba.

¿No será esto un parche más?

 

Le estoy diciendo, va a ser una nueva Constitución, en la que se va a revisar todo. Por supuesto que hay normas que son imperecederas, que no van a cambiar porque se mantienen a través del tiempo. Por ejemplo, aquella que establece que no hay delito sin ley. Esa no podrá ser cambiada porque para que sea delito debe haber una ley de la Asamblea. Que no hay pena sin ley, que no hay analogía en materia penal; esas son cosas imposibles de cambiar. El sistema republicano de gobierno no lo vamos a cambiar, imposible que vayamos a pensar en una monarquía, y cosas como esas.

A propósito, a la Constitución actual se le recrimina el hecho de ser muy presidencialista.

Excesivamente presidencialista.

¿Qué se puede hacer sobre ese tema en específico?

Lo que tenemos que hacer es buscar un equilibrio de poderes. Lo que se llama la doctrina de los pesos y contrapesos, el balance del poder. En Panamá desafortunadamente la balanza se inclina hacia el Ejecutivo. Hay que equilibrarla, de eso se trata una verdadera Constitución y no de un sobrepoder como está ocurriendo ahora.

Los medios publican esta semana que el tema de la reelección está en la propuesta que presentó el gobierno.

No. No hay reelección. En ningún momento se ha presentado la reelección. Recuerde que cuando estamos hablando de reelección es cuando es inmediata, aquí no hay eso. Aquí lo que se ha presentado es acortar el período. La Constitución actual permite que una persona que ha sido Presidente tenga que esperar 10 años. Ahora lo que se está proponiendo es que espere 5 años en vez de 10, pero de ninguna manera se habla de reelección.

¿Usted está convencido de que se puede llegar a un acuerdo de toda la sociedad para aprobar esto que usted define como nueva Constitución, una vez sea examinada por la Asamblea Nacional?

Yo creo que sí. Sobre todo cuando la gran mayoría de los cambios pueden ser positivos. A veces, lamentablemente, en una Constitución siempre habrá normas que en alguna forma u otra no le guste a algunos. Por ejemplo, en el 2004 se eliminó una norma que permitía que los funcionarios con mando y jurisdicción sancionaran a quienes consideraran que les faltaban el respeto, sin juicio previo. Una norma que venía desde 1946 y estaba desacreditada, pero seguía vigente aquí. Así habrá otros aspectos. El tema de la reducción del período para volver a candidatizarse, por ejemplo, estará en manos del pueblo, que tendrá la última palabra.

Usted acepta que vivimos en un régimen presidencialista, ¿no nos corremos el riesgo de ir hacia el otro extremo?

Soy un serio crítico de ese excesivo poder. La Asamblea, por ejemplo, tiene el derecho de escoger al Contralor, sin embargo, siempre escoge al que dice el Presidente. Igual pasa con los magistrados. Tiene que aumentar el número de diputados para que haya una mayoría calificada, porque si el Gobierno tiene mayoría en la Asamblea, basta conque proponga algo y gane, pero si le pone una mayoría calificada, siempre va a necesitar a la oposición para alcanzar las dos terceras partes. Allí es donde se va a lograr un balance del poder presidencial.

Tampoco se trata de debilitarlo. Sería peor. En los sistemas donde el Presidente es débil, a cada rato los cambian; no podemos llegar a ese extremo, pero debe haber un balance.

¿La Constitución actual es tan mala como la percibimos?

No. Lo que ocurre es que a veces es la forma como se ejerce el poder. Porque mire, el sistema presidencialista que tenemos existe desde 1904. Lo que pasa es que en 1972 fue que vino el excesivo presidencialismo. Ahora lo que sucede, de acuerdo con algunas personas, es que el presidente Martinelli está haciendo uso de todo el poder que tiene y él dice que 'no voy a renunciar a todas las atribuciones que tengo'; entonces, las está ejerciendo y se está notando ese poder que tiene el Presidente y que hay un dominio completo de los otros dos órganos del Estado, que también lo ejercieron los otros presidentes. Es una realidad que hay que corregir de una vez por todas.

¿La sociedad civil reciente mucho la relación, casi de no agresión, que existe entre la Asamblea y la Corte, la Asamblea versus el Ejecutivo, etc.
?

Precisamente, una de las propuestas que creo que va a llegar a la comisión es la creación de una Sala Constitucional, y creo que pudiera establecerse que esta sea la que juzgue a los magistrados y la que juzgue a los diputados, aunque a mí me gusta más un Tribunal Constitucional, pero eso será motivo de discusión en la comisión.

Vamos al terreno de la Universidad.
¿Siguen vivas sus aspiraciones a ser rector?

Yo mantengo mis aspiraciones. No hay la menor duda de que esta nueva responsabilidad en la comisión me va a dar bastante trabajo, pero no es hasta el 29 de mayo que realmente se puede hacer campaña en la Universidad, así que dispongo de todo ese tiempo y, cuando venga la campaña, quizás tenga que pedir una licencia en la comisión de reformas constitucionales.

Usted me acaba de decir que el Presidente hace lo que la ley le faculta.
El rector de la Universidad de Panamá, palabras más, palabras menos, ha dicho lo mismo.

Sí, pero lo que ocurre es que las leyes rigen hacia el futuro. Usted no puede darle efecto retroactivo a una ley que no lo tiene. Normalmente, cuando las leyes rigen hacia atrás lo dicen. En el caso que permite la reelección del rector, no lo puso. Además, hay un excesivo poder del rector en la universidad. Yo voy a proponer que se le quite al rector la facultad de nombrar a los profesores por tiempo completo, porque esa es una de las causas por las cuales tiene tanto poder ahora. Nombra a los administrativos, a los profesores y eso hace difícil luchar contra alguien que nombre a tanta gente. En la realidad la reelección es una desventaja para el que está en la oposición.

Esa es la parte política.
Dígame ¿qué ofrece en el plano académico?

Creo que la Universidad ha disminuido bastante en su condición académica porque ha prevalecido más la política. Yo pienso que debemos tener una universidad más científica, más investigadora; en la que se den más clases. Se pierden clases porque constantemente está en efervescencia política. Yo no es que esté en desacuerdo con la política, pero que se dé en el nivel que debe desarrollarse.

¿Hay un apoyo tangible a su candidatura?

La forma en que está regulada la política electoral universitaria actualmente lo pone a usted como un candidato con las manos atadas. Yo no puedo hacer política, porque pende sobre mi cabeza una denuncia sobre falta a la política electoral. Yo tengo que esperar hasta el 29 de mayo. ¡Yo tengo que hacer política clandestina! Tengo que hacer política por fuera, reunirme por fuera, lo cual es totalmente absurdo. Sin embargo, él sí está aprovechando el puesto y el presupuesto para su candidatura.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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