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La copa es naranja

El Valencia derrotó al Getafe por 3-1 y se adjudicó una Copa del Rey, la séptima de su historia, que le permite culminar con un título una temporada nefasta en el fútbol español.


Dos goles de cabeza al principio del encuentro, y con otro testarazo al final furon suficientes para que el valencia derrotara 3-1 al Ge y se adjudicara una Copa del Rey, la séptima de su historia, que le permite culminar con un título una temporada nefasta.

El Valencia es el campeón porque atacó con más decisión la final, ante un rival que no encontró su juego y sólo sobrevivió con esperanza mientras aguantó el físico de Esteban Granero.

El Valencia, al contrario, convirtió en motivación el apoyo recibido desde las gradas y salió convencido de que una final es suficiente motivo para, al menos durante hora y media, firmar la paz y reivindicar el valor de su plantilla.

 

Marcó en su primer ataque. De un buen desmarque del centrocampista canario, bien visto por David Villa, partió el primer gol, rematado de cabeza en el centro del área y sin oposición por Juan Mata (m.4).

En estado de shock y con el recuerdo fresco de la final perdida hace un año, por otro gol en los primeros minutos, el Getafe aún concedió a su rival otro tanto, tras un saque de esquina lanzado por Silva, al que no quiso acudir el meta óscar Ustari y que cabeceó de nuevo sin oposición Alexis Ruano.

La final se iba para Valencia gracias a la cabeza de Mata, uno de los pocos jugadores rehabilitados por Ronald Koeman, y de Alexis, titular en el último momento por la baja de Iván Helguera.

 

Pero el Valencia llega al tramo final de la temporada con demasiados temores.

Fue la última acción del primer tiempo. Un penalti controvertido, porque Undiano Mallenco delegó toda la responsabilidad en su ayudante, destinatario de las quejas valencianistas de camino al vestuario.

El descanso pareció reactivar a David Villa, que estuvo a punto de marcar en dos acciones consecutivas, una contra que terminó fuera y otro disparo, tras un gran regate dentro del área.

 

Con Villa también bajo mínimos y sustituido por Fernando Morientes en el minuto 74, al Valencia no le quedó más que una defensa heroica de su defensa y al Getafe recordar la enseñanza del Bayern, o lo que es lo mismo, confiar en que los títulos no se entregan hasta que ha finalizado el partido.

Con esa fe remató de cabeza Braulio Nóbrega, pero despejó Hildebrand junto al palo. Y acabó la final.

El Getafe se despidió de un nuevo sueño lastrado por otro error de un meta argentino. En esta ocasión, Ustari no blocó una falta lanzada por Baraja y envió su rechace hacia Morientes, que en plancha y de cabeza logró el tanto de la sentencia.

 

No hubo tiempo para más, al final el Valencia fue feliz.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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