La debacle de la selección nacional de fútbol tiene nombre y apellido, y muy pocos lo quieren decir, pero es hora de que afronten su responsabilidad.
Los dirigentes de la Fepafut que retrasaron las elecciones para poder asistir al Congreso de la Fifa y tener otros beneficios, le hicieron un gran daño al balompié nacional.
Esta estrategia con beneficios personales llevó a que se designaran dos técnicos interinos, primero Gary Stempel y después Julio Dely Valdés. Cuando llega Manuel Arias a la presidencia de la Fepafut y todos esperábamos que ratificara a Julio Dely Valdés, ante la lucha contra el tiempo, nos sorprende al pasar varias semanas conversando con entrenadores hasta contratar al argentino Américo "El Tolo" Gallego.
Mientras perdíamos tiempo valioso y seguíamos dormidos en los laureles, en la Concacaf se cambiaba la forma de clasificación para el Mundial de Catar 2022 y para la próxima Copa de Oro. Esto nos puso contra la pared y ya empezamos a pagar los desaciertos de los federados y, en lo particular, no culpo para nada a "El Tolo", porque tuvo tan poco tiempo para preparar al equipo para afrontar nuestro primer rival e incluso, no conoce todavía el nombre de los jugadores ni qué posición juegan. El improvisado no es él, sino los dirigentes.
En un país que se respete la afición y que verdaderamente se quiera al fútbol, muchos de los directivos de la Fepafut que tienen años de estar ahí pegados como rémoras, presentarían su renuncia irrevocable.
Señores, si no hay planificación, estrategia de equipo grande, como queremos o pretendemos ser, mejor, como se dice en el béisbol: "Apaga y vámonos".
Sencillamente, la derrota 0-2 ante Bermudas desnudó la falencia, no de los jugadores, sino de los dirigentes, que tienen que quitarse el chip ese de que están ahí para "taquillar".
Panamá necesita para un proceso largo, de por lo menos dos eliminatorias, un entrenador que afronte las altas y las bajas, y siempre les pongo el ejemplo de Óscar Washington Tabárez, en Uruguay, que tiene años en esa silla con triunfos y derrotas.
Hay que despertar y sacar lo positivo de esta aparatosa derrota y dejar en el cargo a "El Tolo", que trabaje a largo plazo.