El fútbol es un deporte nacido para crear pasión y ser profesional. En Panamá, el fenómeno de la Marea Roja arrastra ambas vías en un solo camino. Empero, a diferencia del resto de la región, nuestra liga carece del potencial, por citar ejemplo, que posee Costa Rica.
Con este objetivo existió con altas y bajas, la ANAPROF. Una Liga que contará la historia era la imprenta de tipos, en la era del youtobe. Tras la desaparición de la misma, la nueva LPF tiene la responsabilidad de convertir el novillo en gacela.
El segundo torneo de la LPF, Copa Digicel, ha mejorado los números de asistencia, en un 50% en comparación con la última campaña de la ANAPROF, con un promedio por partido que arranca en 300 personas y llega a las 900, dependiendo del compromiso.
Parte del éxito también está en la televisación de los compromisos. Semana a semana entre 2 y 3 partidos se pueden apreciar en la caja mágica. Lo cual, según los altos índices de público-objetivo de las grandes cadenas es crear más fanáticos a mediano plazo.
Por temporada hablamos de unos 60 encuentros, lo que permite mercadear y vender en el mundo de las pantallas.
ANAPROF logró pasar su techo. Tuvo eras buenas, que luego cayeron. Pero a muchos dejó nostálgicos. El futuro es otra cosa.
Al final del Apertura (el debut LPF) llegaron a asistir en la temporada 37,710 personas, en los cinco estadios utilizados.